El disidente y activista por los derechos humanos chino, Chen Guangcheng, ha sido puesto en prisión de forma arbitraria, golpeado por matones contratados por el Estado, y separado de su familia. Aún siendo ciego, es un abogado autodidacta, y en China se le conoce como “el abogado descalzo”.
Se encuentra fuertemente custodiado en un hospital de la capital china, Beijing, a la espera de que las autoridades cumplan su promesa, y le dejen abandonar el país con su familia para comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Sin embargo, entretanto, su familia y parientes han sido detenidos, golpeados, o al menos intimidados.
Aunque su heroica fuga en busca de seguridad en la embajada de Estados Unidos, hace dos semanas en Beijing, captó la atención mediática mundial, se está muy lejos de resolver las cuestiones diplomáticas y de derechos humanos que la historia de Chen ha vuelto a poner sobre el tapete.[related-articles]