Quien en el futuro quiera salir a protestar en Rusia, lo deberá pensar dos veces. El riesgo de recibir una sustancial multa es grande, como estipula la nueva reforma legislativa.
A partir del próximo martes, se verá si los rusos se dejan intimidar por esta medida, porque para ese día está planeada la primera manifestación luego de introducido el cambio. El renombrado escritor Boris Akunin piensa de todas formas ir.
Quien participe en una manifestación no autorizada, corre el riesgo de recibir una multa de 300.000 rublos (7.000 euros). Los que organicen tales protestas recibirán multas aún más altas. Penas alternativas también son posibles, con hasta 200 horas de servicio comunitario obligatorio.
La reforma legislativa estipula todo lo que no es permitido, y esto no es poco. Está prohibido cubrirse el rostro durante las manifestaciones. No se permite causar molestias a otros. No se podrá dificultar el tráfico. Si de todas formas uno lo hace, habrá que apelar a la billetera. Al mismo tiempo, las autoridades locales pueden determinar en qué lugares está completamente prohibido protestar. Se prevé que se tratará de espacios ideales para manifestaciones en el centro de la ciudad.
Nueva manifestación masiva
Los asesores de derechos humanos del mandatario ruso, Vladimir Putin, han condenado esta reforma con duras palabras, y señalan que algunas disposiciones contravienen la Constitución. Pero sus críticas cayeron en saco roto. El Parlamento aprobó la reforma en tiempo récord, con la obvia intensión de que la ley entrara en vigor antes del 12 de junio. Para antes de esta fecha, se ha anunciado una gran manifestación en Moscú. Se espera que decenas de miles de personas vuelvan a reunirse para expresar su descontento con el régimen de Putin.
La reforma legislativa, que sigue a la dura intervención policial en una marcha a comienzos de mayo, parece tener como fin amedrentar a potenciales manifestantes. Pero también puede llevar a una radicalización de la oposición, teme el medioambientalista Jevgenija Tsjirikova. “El 6 de mayo terminó en una confrontación de golpes y detenciones por un lado, y de botellas y piedras volando desde el otro. La nueva ‘ley de manifestaciones’ no hace más que atizar el fuego.”
Respuesta original
Activistas en Kaliningrado, el enclave ruso entre Polonia y Lituania, ya han pensado una respuesta original a la nueva ley: consideran de ahora en más cruzar la frontera y protestar desde Polonia. Han calculado que es mucho más seguro y económico que pagar multas en Rusia.
Las autoridades en Moscú han esperado hasta el último momento para dar su visto bueno a la manifestación del 12 de junio. Los organizadores y participantes reaccionan lacónicos. “En otras ciudades también está resultando difícil. Pero por supuesto que las acciones continuarán, con o sin permiso”, afirma el renombrado escritor Boris Akunin en su blog. El mes pasado, Akunin fue uno de los promotores de la “caminata” espontánea de escritores por el centro de Moscú, “para ver si todavía podemos seguir caminando por nuestra ciudad sin que nos detengan”. Tras los escritores, venían unos 17.000 simpatizantes. Las autoridades se quedaron sin palabras.
[related-articles]Tranquilo y pacífico
Akunin participará “de todas formas” en el evento del 12 de junio. “Por supuesto que prefiero una variante tranquila y pacífica, pero si las autoridades optan por la confrontación, me avergonzaría de quedarme en casa. Quien no esté dispuesto a defender sus derechos, no se los merece.”
Inna Karezina, una activista de las afueras de Moscú, está segura de que irá a protestar el 12 de junio, un día de fiesta nacional. “Sin duda voy a ir, porque es el Día de Rusia, o sea también mi día. Y voy sin importar si nos dan permiso o no. Pero me temo que va a venir menos gente. La experiencia de la pasada manifestación muestra que es peligroso volcarse a las calles. Comprendo muy bien que aquellos a la cabeza de una familia decidan quedarse en casa. Lástima. Pero tal era la intención de esta ley. En lugar de dialogar con los manifestantes, hacen imposible que la gente salga en masa a las calles.”
Aún así, Karezina ve un lado positivo. “Es por supuesto una ley draconiana, que contraviene la Constitución y vulnera los derechos humanos. Pero el tiempo de las grandes protestas va de a poco pasando, y es hora de que la oposición se ocupe de problemas más concretos, como los procesos con motivo del fraude electoral. Los ciudadanos aprenden cómo influenciar la gestión política a nivel comunal. Esto también es muy importante.”