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8 March, 2011 - 12:55

Mujeres en Guatemala: poco que celebrar

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Sólo en el 2010, un total de 685 mujeres fueron asesinadas en Guatemala. Un feminicidio, ignorado e impune, que urge recordar en este Día Internacional de la Mujer.

Rosa Franco, madre de María Isabel Franco, una joven de 15 años quien fuera brutalmente asesinada en el 2001, sigue buscando   justicia. El cuerpo de la menor fue encontrado dos días después del crimen en un terreno baldío y a Rosa le costó mucho reconocerlo como consecuencia de la fuerte golpiza que debió recibir su hija, antes de morir. Hasta el día de hoy, la familia de María Isabel sigue esperando que las autoridades cumplan con su deber y hagan una investigación seria para encontrar y llevar ante la justicia  a los asesinos de Rosa.

Otra mujer, Mindi Rodas,  trabajadora doméstica de 22 años de edad, fue atacada violentamente por su marido, quien le propinó graves heridas en su rostro. El hombre fue acusado y condenado, pero no enviado a la cárcel.  Con el apoyo de varias organizaciones, Rodas viajó a México para someterse a una cirugía plástica y luego regresó a su país, para vivir en un refugio para mujeres.

En julio del 2010, Rodas dejó el albergue y se trasladó a un lugar más cercano a su comunidad. Unos meses más tarde, el 17 de enero del 2011, su cadáver fue encontrado en la capital guatemalteca.

Soy víctima, no culpable
Los casos de Rosa Franco y Mindi Rodas hacen parte de una escalofriante estadística de violencia contra las mujeres en Guatemala, la cual apenas registró una leve mejoría  durante el año pasado. En el 2009, fueron 710 las mujeres asesinadas.  Sus familias, además de enfrentar el dolor de la pérdida, de la incapacidad de hacer justicia, de la ira por el ensañamiento de los asesinos, también se ven abocadas a ver como ellas pasan de ser víctimas a ser responsables.

Y es que en Guatemala ocurre lo mismo que en la mexicana Ciudad Juárez. Muchas de las autoridades asocian y, de alguna manera, justifican los asesinatos, diciendo que las víctimas pertenecían  a  las Maras u otras bandas juveniles y, en algunos casos, recurriendo al “algo habrán hecho”. Para Sebastián Elgueta, investigador de Amnistía Internacional, esto se evidencia en la discriminación latente que persiste en las autoridades en cuanto a las investigaciones. “Las autoridades tienen una tendencia a culpar la víctima,  y a menospreciarla junto con su familia,” comenta Elgueta.

Ley muerta
El feminicidio en Guatemala afecta a toda la sociedad en su conjunto. Las diferentes organizaciones han tenido muchísima dificultad para elaborar un perfil de las víctimas. Primero, por lo generalizado del fenómeno, y, segundo, por la escasa o nula información que sistematiza el Estado. En consecuencia, se ha creado una situación propicia para los crímenes contra las mujeres y para la impunidad, que deja a más del  96 por ciento de los asesinatos sin una sentencia condenatoria.

[related-articles]Una situación que en poco o nada ha ayudado a mejorar la ley contra el feminicidio y otras formas de violencia, que fue aprobada por el Congreso guatemalteco en el 2008. La normativa dio nuevas herramientas para que los fiscales pudieran perseguir penalmente  a los culpables, pero  ni la ley, ni las autoridades han logrado revertir las estadísticas de mujeres asesinadas. Pese a que estos datos dejan poco margen de celebración este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, han fortalecido en Guatemala el liderazgo de las mujeres que, a pesar de la indiferencia, la adversidad, la intimidación  y las amenazas,  no paran de pedir protección y justicia.