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1 February, 2012 - 11:00

¿Sin límites? MENTIRAS Y NECEDAD

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Dos acontecimientos, a primera vista positivos, ocurridos la semana pasada en Europa, suscitaron interrogantes sobre la libertad de expresión.
El primero fue la aprobación en el Senado francés de una ley que penaliza la negación del genocidio de los armenios por parte de los turcos. Esto provocó la ira de los turcos que no reconocen la masacre del pueblo armenio como un genocidio.
Y en Alemania, el juez determinó que una revista debía hacer ilegibles unos pasajes del libro Mein Kampf – Mi Lucha - de Adolfo Hitler, tras una queja elevada a la justicia por el Estado de Baviera. El editor de la revista ha anunciado que apelará la sentencia.
Ahora bien, se podría pensar que ésos son sucesos en la buena dirección. Sin embargo, quisiera hacer algunas observaciones al respecto. ¿Es conveniente aplicar medidas jurídicas y castigar con la cárcel para silenciar a alguien que se exprese con necedades? Naturalmente, es preciso poder combatir opiniones erróneas, pero en el momento en que el Estado es el que determina cuándo una opinión es errónea y adquiere el derecho de castigarla con penas de prisión, entramos en terreno peligroso. En muchas dictaduras, pero también en algunas democracias, se ha abusado en el pasado mucho de esta situación.
Por ejemplo, intenten opinar en Argentina que las Islas Malvinas (Falklands para los ingleses) no merecen la pena de ser objeto de conflicto, y que por eso igualmente podrían seguir perteneciendo a Gran Bretaña. Sólo con utilizar el nombre de Falklands en lugar de Malvinas ya sería suficiente para culpar a alguien de traición a la patria. Y sin embargo, ésa es una opción que debería quedar abierta para la discusión.
O intenten explicar en Bolivia que ya es hora de que dejen de reclamar la devolución de la provincia costera que perdieron en la guerra con Chile, porque después de todo, en 1904 ya firmaron un tratado de paz. Por más extraña que parezca una afirmación semejante, pienso que debería existir la libertad para expresarla.
Y ahora el tema de Mi Lucha. En Holanda este libro también está prohibido, a pesar de que se lo puede leer en las bibliotecas universitarias. Es el único libro prohibido en Holanda. Esta condenable publicación incorpora temas abyectos, muy abyectos. Pero, en primer lugar, el público no podrá saber cuán atroz es el libro si no se le permite leerlo. Y en segundo lugar – lo que me parece incluso más peligroso – esta prohibición sienta un precedente. Ya hay voces que claman por una prohibición del Corán porque en ese libro se llamaría a matar a los infieles. Si seguimos en ese camino, ya no habría límites de ningún tipo. Existen muchos libros con opiniones execrables.
[related-articles]En el debate sobre la ley de genocidio, comentó el filósofo francés Luc Ferry: “Las leyes no están hechas para prohibir las mentiras y la necedad”. Yo concuerdo con esa aseveración. Las mentiras y la necedad deben ser combatidas con la verdad y con argumentos. Para ello, no se precisa sacrificar la libertad de expresión.
Esta columna de opinión se puede escuchar en el programa Gran Angular