México celebra su bicentenario, y la fiesta del Grito correrá a cargo del presidente Felipe Calderón. Sin embargo, su festividad se ve mermada por la guerra de los cárteles.
"Este año es muy particular porque no solamente se festeja del bicentenario, sino también 100 años del inicio de la Revolución de México. El Gobierno ha tenido el propósito de organizar una serie de eventos, pero no ha resaltado en el público general mucho interés. Obviamente, él quiere evitar lo sucedido, por ejemplo, en noviembre del 2008, cuando en Michoacán estalló una pequeña bomba que dio muerte a varias personas en medio del festejo. Ése fue el primer acto de lo que luego se llamó narcoterrorismo," explica el intelectual y académico holandés Wil Pansters, experto en política y antropología mexicana.
"El Gobierno quiere demostrar que, en medio de la terrible situación de seguridad que enfrenta el país, son capaces de organizar una fiesta popular o estatal de gran envergadura," comenta Pansters, al referirse a la dimensión que adquiere el festejo del bicentenario de México: 50 representantes de Gobiernos, un espectáculo de luz y sonido que durará más de cuatro horas y la ceremonia del Grito que encabezará Felipe Calderón desde el balcón del Palacio Nacional.
El 16 de septiembre, como es habitual, el presidente Felipe Calderón participará en un desfile militar que recorrerá algunas de las avenidas capitalinas más importantes.
Pero, como lo ha podido documentar nuestra corresponsal, Marta Durán, temerosos de que los cárteles del narcotráfico decidan robarse la fiesta, muchos estados en México han reducido de forma considerable las celebraciones previstas para el bicentenario.
[related-articles]Wil Pansters apunta que "no cabe duda que el Estado de derecho de México está bajo una sombra muy fuerte de la violencia que se está generando". A lo que agrega que "no solamente crece de forma increíble la cantidad de asesinatos que, en el mes de agosto, tomando el resto del 2010, casi iguala a la del 2009. Y si esto sigue así, superará los once mil. El número de muertos es impresionante, e impactan tanto la forma como la crueldad de la violencia ".
Lo anterior es lo que Pansters y otros analistas especializados en México califican de una suerte de "depresión nacional". Hasta ahora, 28 muertos producto de una encarnizada lucha entre cárteles y de éstos contra el Ejército, la Policía e incluso la sociedad civil.
Ante el huerto de terror, Felipe Calderón es categórico: "Enfrentamos desafíos globales que afectan a nuestra nación pero que tenemos que resolver entre todas las naciones (...). Desafíos tales como el crimen organizado trasnacional que amenaza la paz y la democracia de nuestros países".