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27 February, 2012 - 15:04

WikiLeaks revela correos electrónicos de “la CIA en la sombra”

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Stratfor es una agencia privada de inteligencia fundada en 1996 por el científico político y autor George Friedman. Friedman es además el presidente, jefe de inteligencia y supervisor financiero de la compañía. El día 24 de Diciembre de 2011, miembros del grupo Anonymous penetró la base de informaciones de la compañía sustrayendo correos electrónicos y datos de tarjetas de crédito. Los hackers alegaron que habían sido capaces de hacerse con la lista de clientes de la compañía y que utilizaron la información de las tarjetas robadas para hacer donaciones a diversas obras de caridad, afirmación que fue puesta en duda por algunos expertos de seguridad.
Por su parte, WikiLeaks comenzó con la publicación inicial de más de cinco millones de correos electrónicos de la compañía que, se presume, fueron puestos a su disposición por Anonymous. En una reacción oficial, Stratfor calificó la revelación de los correos electrónicos de “deplorable.” Lógico, desde su punto de vista, pero hay varias otras circunstancias que pueden merecer el mismo apelativo, empezando por las condiciones de seguridad en que se mantenían los datos. Según los hackers, los errores cometidos por una “agencia de inteligencia” cuando se trataba de mantener la privacidad de sus asociados fueron de vergüenza ajena. Las contraseñas no estaban codificadas y eran de una simplicidad que las hacía vulnerables al ataque de cualquier hacker aficionado. No necesariamente una tarjeta de visita demasiado buena para una agencia privada de inteligencia.
"La CIA en la sombra"
Otra cosa deplorable, quizás la más grave, es lo que revelan los documentos sacados a la publicidad. Stratfor, conocida como “la CIA en la sombra”, es una compañía privada de espionaje. Su vasta lista de clientes incluye a los servicios secretos, los ministerios de Defensa y de Exteriores, y las embajadas de la mayoría de los países industrializados y, como no podía ser de otra manera, a las más grandes multinacionales del mundo. No es de extrañar que los documentos que se darán a la publicidad incluyan, entro otros, informes confidenciales de grandes corporaciones y centro de de inteligencia y contra-terrorismo de la envergadura de la Unión de Bancas Suizas (UBS) o del Departamento de Seguridad Interior de EE.UU.
[related-articles]Esta gran variedad de afiliados hace que se produzca una tan curiosa como dudosa interacción que lleva a la agencia a aprovechar la información reservada de sus propios clientes a los que vende sus informes y evaluaciones. Estos clientes, ya sean militares, agentes de inteligencia o diplomáticos que pagan generosamente por su suscripción, alimentan a su vez a los analistas de Stratfor con los datos a su disposición de información confidencial de sus gobiernos para que sean trasladados a otros Gobiernos o consorcios. Es la mercantilización total y final de la información, incluyendo la que tradicionalmente se solía conocer como espionaje.
WikiLeaks
Pero, por cierto, esa liberalización solamente alcanza a las zonas nobles del capital y la política, pero cuando llega al estado llano representado por los transgresores “plebeyos” como Anoymous o WikiLeaks, todo cambia fundamentalmente. Según Stratfor, WikiLeaks ha cometido una “deplorable, desafortunada e ilegal violación de privacidad”. Llama la atención la acusación proviniendo justamente de una empresa que se dedica a lucrar con el intercambio de los datos personales de sus clientes. Algunos de estos clientes, por otra parte, han organizado, financiado y llevado a cabo campañas al borde de lo legal contra la organización que precisamente los denuncia, WikiLeaks, y su fundador, Julian Assange. Una combinación de empresas bancarias transnacionales y servicios de inteligencia de EE.UU. han iniciado una campaña de sabotaje, desprestigio mediático e intervención de WikiLeaks, a un costo de 2 millones de dólares por mes, con el fin de minar la posición de la organización de denuncia.
Esta campaña millonaria combinada con medidas abiertamente ilegales y basadas solamente en la influencia de los que ostentan el poder, tales como el bloqueo bancario mundial de WikiLeaks, ha repercutido desfavorablemente en la organización y la ha hecho perder muchos aliados circunstanciales que, en primera instancia, se dejaron seducir por la espectacularidad de la información. Estas nuevas revelaciones de WikiLeaks pueden llevar a una nueva situación. La actual ya no puede estar más radicalizada, con los denunciantes contra las cuerdas en todos los sentidos, pero informaciones contenidas en los 5 millones de correos electrónicos, entre las que se incluyen, por ejemplo, algunas como la predicción de Stratfor de las enormes ganancias que se pueden producir en el negocio del petróleo en caso de llevarse a cabo un ataque contra Irán, quizás lleven a la opinión pública, incluida la clase política, a repensar su posición ante la evidencia.