El balance del funcionamiento de la Unión Europea, UE, dos años después del Tratado de Lisboa es "decepcionante", con un "exceso" de presidentes, rivalidades y fallos evidentes a la luz de la crisis de la deuda, según el informe 2012 de la Fundación Schuman, considerado de referencia.
El informe critica los "graves fallos en la gobernanza" de la Unión Europea desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa a comienzos de 2010, que debía permitir al bloque ser más eficaz y hacerse oír mejor a nivel internacional hablando con una sola voz.
El documento acusa al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, al de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, e incluso a la Alta Representante de Asuntos Exteriores, Catherine Ashton de dar la impresión de estar compitiendo entre ellos.
El informe de la Fundación, considerado de referencia, se muestra muy severo con Ashton, "que ha sumado un fracaso tras otro", y especialmente duro con la Comisión y con Barroso, acusados de no haber dejado de "combatir todo desarrollo de las acciones de la Unión mediante nuevas instancias", empezando por el nuevo servicio diplomático europeo.
Giuliani acusa incluso a la Comisión de haber "agravado" la crisis de la deuda en el verano de 2011 con sus declaraciones sistemáticamente alarmantes sobre el estado de la economía europea y "punitivas" respecto a los gobiernos.