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12 April, 2012 - 10:27

La libertad de protesta de los bolivianos

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Las medidas de ‘contención’ ante protestas anunciadas en Bolivia, no pondrían en peligro la libertad de expresión y el derecho a la manifestación de los diversos sectores que esta semana se movilizan en diversos puntos del país andino.
Según los analistas, los sindicatos que piden incrementos salariales, los médicos que no están de acuerdo con el aumento de sus horas de trabajo o los indígenas que no aceptan la construcción de una carretera en la reserva ecológica del Tipnis no deben, en principio, temer el anuncio del ministro del interior Carlos Romero de que no permitirá excesos ante las manifestaciones y que utilizará fuerzas del orden de ser necesario.
Prueba para la democracia
Si bien el ambiente es tenso en Bolivia, “este momento de conmoción social se presenta como una prueba más para la vocación democrática del gobierno de Evo Morales”, sostiene Maria Teresa Zegada. Según la analista, los bolivianos siempre han reconocido el acercamiento del gobierno a los sectores sociales. No por nada que resulte para las autoridades todo un desafío ‘contener’ cualquier manifestación.
[related-articles]“A un gobierno con esas características le resulta muy difícil lidiar con la conflictividad social, que viene justamente de los sectores a los cuales Morales se debe” dice Zegada, quien agrega que el presidente boliviano ha estado utilizando básicamente dos estrategias, como un control abierto por la vía de la coerción, y medidas de persecución por la vía judicial a los dirigentes, “con el fin de menguar sus posibilidades de generar mayor conflictividad”.
Los conflictos y sus visos de solución
Según Zegada, el anuncio del ministro Romero tendría que ver también con la decisión de no retroceder en las decisiones asumidas y no negociarlas con los sectores sociales. Si alguno de los conflictos tiene visos de solución, sería el de los aumentos salariales.
“El primer conflicto que podría llegar a una solución es la demanda de la central obrera de incrementos salariales. Cada año se vive esta confrontación y normalmente el gobierno logra una negociación positiva, con incrementos pequeños y que han terminado siendo aceptados”.
El segundo escenario, el de la negativa de los médicos a trabajar más horas, se encuentra en estos momentos, según Zegada, “en una situación de intransigencia mutua. Tal vez el gobierno tenga que retroceder en este sentido”.
Pero el conflicto más difícil de encontrar solución es el de la carretera del Tipnis. Zegada recuerda que es un conflicto que ya lleva desde agosto del año pasado, “que ha merecido leyes y un proceso de consulta que aun no ha sido aceptado. Es un tema más complejo de resolver, pero Evo Morales tiene aún espacio para encontrar el diálogo”.
Contención frente a represión
En este contexto, según Zegada, sería muy crítico para el gobierno de Morales, en términos de imagen internacional y nacional, acudir a esta medidas de una manera arbitraria y quizás poco controladas, porque eso se revertiría en contra de la imagen que el gobierno ha tratado de proyectar todos estos años.
“Si acuden a estas medidas, lo van a hacer de una manera mesurada y en casos en que realmente amerite la presencia de las fuerzas del orden”.