Internet como lugar en el que todo el mundo y sin límite alguno podía obtener información, ya parece estarse terminando. Cada vez más países llegan con reglas y prohibiciones.
China tiene su Gran Muralla, Irán trabaja en un “halal Internet” nacional, Pakistán quiere establecer un sistema de bloqueo centralizado, y países occidentales ponen límites a la libertad en su lucha contra la pornografía infantil y la piratería. ¿Quiere decir que, más tarde, cada país tendrá su propio intranet?
Prácticamente todos los países del mundo están abocados actualmente, en mayor o menor medida, a controlar el tráfico de Internet. Según una investigación reciente de la Iniciativa OpenNet , llevado a cabo conjuntamente, entre otras instituciones, con la Universidad de Harvard, un 47 por ciento de los usuarios de Internet no tiene acceso pleno a la información disponible en la red. Alrededor del 30 por ciento vive en países donde se puede hablar de una fuerte censura a Internet.
La censura no solamente se reduce a regímenes represivos. En EE.UU. y en Europa, la libertad de Internet está bajo presión debido a las severas legislaciones antipiratería. En Australia están elaborando un filtro obligatorio, especialmente destinado contra la pornografía infantil.
“Los gobiernos que han evaluado mal el poder de Internet se encuentran ahora tratando de recuperar terreno. Ahora intentan recobrar su poder a través de un acceso controlado a Internet, a intimidación y al desarrollo de su propia tecnología”, dice la activista norteamericana de Internet Rebecca MacKinnon. “Que tengan éxito o no depende de la resistencia de la población, y en lo posible con el apoyo de las empresas de software, que debieran preocuparse más a menudo en los intereses del usuario.”
Base de datos
Desde hace años las compañías de software proporcionan bases de datos de millones de “direcciones de Internet indeseadas” a empresas. Se trata especialmente de portales de apuesta y de pornografía. Si agregan a sus bases de datos informaciones sobre opositores políticos, el paquete ya está listo para su uso nacional. Arabia Saudita es un cliente conocido de ese tipo de servicio.
Aunque un encargo lucrativo de las autoridades pakistaníes parece todavía ir demasiado lejos. Pakistán buscaba un socio que le pudiera proporcionar una base de datos de 50 millones de direcciones URL. ONG internacionales hicieron una petición pública a las principales empresas para que no participaran. Activistas llamaron a boicotear a las firmas que sí lo hicieron. El método funcionó y Pakistán retiró su oferta. Los proveedores nacionales de Internet deben esforzarse ahora para bloquear “a mano” los portales indeseados.
Cuba
Cuba solucionó el problema a través de simplemente no ofrecer Internet a sus ciudadanos. Para los pocos usuarios que hay, la red consiste en la posibilidad de enviar y recibir correos electrónicos. Solamente algunos grupos profesionales como banqueros y científicos pueden echar una mirada por sobre el muro. Y las autoridades saben quiénes son.
Intranet
Irán no busca una tecnología fuera de sus fronteras, sino que la desarrolla dentro de sus fronteras. El país trabaja en un así llamado “halal” Internet: una Internet nacional basada en principios islámicos, que esté cerrada al resto del mundo. Una red de comunicaciones, o intranet, a escala nacional. Sin máquinas de búsqueda occidentales, sin tráfico internacional de correos electrónicos o medios sociales, con férreos controles y la capacidad de contrarrestar todas las nuevas técnicas de anti bloqueo. No se sabe con exactitud cuándo el sistema estará operativo.
Ni siquiera las autoridades iraníes pueden funcionar sin contactos con el mundo exterior. Además está la cuestión de si la población aceptará su nueva red cerrada. Están acostumbrados a utilizar proxys y vpn y saben lo que se puede comprar. En Irán actualmente casi un 40 por ciento de los habitantes cuenta con acceso a Internet; el porcentaje más alto en la región.
Tres Internet distintos
Posiblemente Irán seguirá finalmente el ejemplo de Myanmar, dice Lucie Morillon, directora de Nuevos Medios, de Reporteros sin Fronteras en París. Myanmar está trabajando en un sistema de tres proveedores distintos de Internet: para el Gobierno, para el ejército y para la población en general.
La Gran Muralla de China representa el mejor ejemplo para regímenes represivos. El país con la mayora cantidad de usuarios de Internet en el mundo, bloquea el acceso a Facebook, Twitter y Youtube, y para ellos ha desarrollado una serie de variantes chinas.
[related-articles]Hasta hace poco, los chinos podían ingresar a Internet con un seudónimo. Después de una serie de incidentes, como la insistente difusión de rumores de un golpe de Estado, esto fue prohibido. Llama la atención que las medidas de censura hayan tenido pocos efecto en la resistencia “en línea”. A pesar de la mejora de los filtros, los chinos parecen ser enormemente inventivos en sortearlos, como con el uso de discretos e inocentes sinónimos para palabras controvertidas. Los celosos guardianes de Internet se encuentran actualmente abocados a la eliminación de páginas y contenidos no deseados.
Peligro
La formación de “islas” nacionales en la red es, desde un punto de vista técnico, relativamente simple, y al mismo tiempo un límite que todavía no puede ser traspasado sin que se note. Pero se necesita más que un informe de la ONU, que establece como un derecho humano el libre acceso a Internet, para revertir la situación. “El peligro más grande es la diversificación de Internet”, dice Lucie Morillon. “Si no estamos alertas, terminaremos siendo un lugar en el que cada uno cuente con fragmentos de información que son distintos para todos. En esas condiciones la comunicación se vuelve imposible.”