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6 May, 2012 - 06:00

El legado de Pim Fortuyn, diez años después

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Hace diez años, Holanda fue conmocionada por el asesinato de Pim Fortuyn. La imagen del cadáver de este carismático político quedó grabada en la memoria colectiva. Tanto su vida como su muerte constituyen un punto de inflexión en la historia holandesa.

Durante su breve carrera política, aprovechando una profunda desafección con el oficialismo, Pim Fortuyn marcó el comienzo de una nueva era y fue el primer político holandés que habló claramente sobre la inmigración y condenó el Islam.

Pim Fortuyn, nacido en 1948, era el tercero de seis hijos en una estricta familia católica. Aunque deseaba ordenarse sacerdote, terminó por dedicarse a la docencia y la escritura, y tan sólo más tarde se incorporó a la política. Tras una temprana afinidad política por el comunismo, se orientó hacia el Partido Laborista, para, a principios de la década de los 90, posicionarse a la derecha del centrista partido VVD. Pero Fortuyn siempre fue un iconoclasta, y cuando finalmente apareció en la escena política, lo hizo como dirigente de un nuevo partido llamado Leefbaar Nederland (Holanda habitable).

Año tumultuoso
Sin embargo, fiel a su carácter, Fortuyn no estaba dispuesto a comprometer sus puntos de vista para hacerlos coincidir con los de aquel joven partido y, a los pocos meses, fue depuesto como líder. El 11 de febrero del 2002, a solo 3 meses de las elecciones nacionales, Fortuyn anunció la formación de su propio partido: la Lista Pim Fortuyn.

Durante la campaña electoral, su formación tuvo tanta aceptación que algunas encuestas la situaban como el mayor partido del Parlamento, con lo que tendría la oportunidad de convertirse en Primer ministro.
Pim Fortuyn fue una figura tan controvertida como popular, que catalogó el Islam como “una cultura atrasada” y declaró que, moralmente, los cristianos tenían en Holanda más derechos que los musulmanes. Así mismo, abogó por abolir la prohibición de la discriminación, consagrada en la primera enmienda de la Constitución, pero también se opuso a muchas de las reformas de los años 90, como la privatización y los nuevos estilos de gestión tecnócrata.

Extremista atípico
Muchos lo vieron como un agitador comparable a otras figuras de la extrema derecha europea, como el austríaco Jorg Haider y el francés Jean Marie Le Pen. No obstante, la manifiesta homosexualidad de Fortuyn, su extravagante estilo y de vida y su típico humor complicaban esa imagen. Por su parte, él mismo rechazó fervientemente cualquier nexo con la extrema derecha.

El 6 de mayo del 2002 fue asesinado a tiros en el aparcamiento del canal público de televisión NOS. Su asesino fue detenido en cuestión de minutos y la policía se apresuró a publicar la descripción del hombre. No se trataba de un musulmán, como muchos asumieron en un primer momento, sino de un activista blanco del movimiento ecologista, de nombre Volkert van de Graaf.
Legado político
Tan sólo nueve días más tarde, su partido logró algo sin precedentes en la política holandesa, al convertirse en la segunda fuerza política, inmediatamente en las primeras elecciones en las que participaba, superando tanto al Partido Laborista como a los liberales del VVD.

[related-articles]Pero el LPF tuvo una corta vida. La Lista se unió a una coalición gubernamental que se derrumbó en menos de un año debido a las luchas intestinas del LPF. En los posteriores comicios, el partido perdió la mayoría de sus escaños y se disolvió en un plazo de seis años.

No obstante, las ideas de Pim Fortuyn modificaron fundamentalmente el panorama político holandés, ya que le dio voz a un gran grupo de votantes que se había sentido marginado por el orden político vigente. Al mismo tiempo, abrió una vena de populismo en el sector político holandés, la vena que Geert Wilders ha aprovechado con éxito.

Inestabilidad
Desde la aparición de Pim Fortuyn, la política holandesa se ha caracterizado por la inestabilidad. En los diez años transcurridos desde su muerte, Holanda ha tenido cinco gobiernos diferentes. Las tres principales formaciones políticas, Partido del Trabajo, la Democracia Cristiana y el Partido Popular para la Libertad y la Democracia (VVD) han perdido su tradicional predominio en el Parlamento, y emergieron partidos populistas como Orgullo Holandés, liderado por Rita Verdonk, y el del populista Geert Wilders, Partido de la Libertad.

Desde Pim Fortuyn, los avances más radicales en el escenario político holandés han llegado desde la derecha y no desde la izquierda, y la agenda política ha sido fijada por el ala derecha de partidos centristas. Los Países Bajos se alejan de las políticas de tolerancia establecidas en los años 60 y 70.
Mientras que el 6 de mayo del 2002 fue un momento decisivo, once años después de la desaparición de Fortuyn, su legado sigue aún vivo.