Aunque saquen a la luz abusos e irregularidades en una organización, a menudo terminan teniendo serios problemas con sus superiores y colegas: los denunciantes internos.
Una nueva ley holandesa, única en el mundo según quienes presentaron el proyecto, debe ofrecer mejor protección a aquellos que se atrevan a denunciar irregularidades.
Hicieron revelaciones sobre granadas defectuosas en el ejército, que costaron la vida a militares, sobre el millonario fraude en el sector de la construcción, sobre los riesgos en la seguridad de una central nuclear, o las irregularidades en una compañía de reintegración. Por tales denuncias fueron despedidos, difamados e incluso declarados “criminales políticos”, paranoicos y esquizofrénicos. O terminaron ellos mismos siendo blanco de un proceso judicial.
Aislados
Una mayoría de la Cámara de Diputados holandesa apoya una iniciativa del Partido Socialista para evitar que a los denunciantes les sucedan tales oprobios. Una mejor protección a los denunciantes internos debe servir como incentivo para que otros se atrevan a denunciar abusos por parte del Estado o empresas, como afirma el parlamentario socialista Ronald van Raak:
“Como parlamentario, me corresponde solucionar problemas, pero solo puedo hacerlo teniendo conocimiento de la problemática. En la actualidad, hay muchos potenciales denunciantes con conocimiento de serias irregularidades, pero que no se atreven a hacerlas públicas. Hay quienes vienen a informarme de algo, pero me piden que no lo haga público, porque temen que les cause problemas. Las personas que sí se atreven terminan siendo aisladas socialmente, pierden el empleo, sufren serios problemas financieros e incluso se les llega a declarar dementes.”
Mejorar ética empresarial
Holanda ya dispone de una central para denunciantes y personas de confianza del Estado y de empresas, donde se pueden presentar si quieren hacer denuncias. Sin embargo, este sistema no parece ofrecer suficiente protección. Una nueva instancia tendrá una base legal más sólida y estará bajo la supervisión del Ombudsman Nacional. La organización, llamada “Casa del Denunciante”, tendrá atribuciones para investigar los casos pertinentes. Una vez establecido que el empleado es en realidad un denunciante interno, ya no se le podrá despedir.
[related-articles]Según el Ombudsman Nacional, Alex Brenninkmeijer, la nueva ley llevará a que el Estado y las empresas traten de otra forma a los denunciantes internos. En lugar de ocultar el problema o mortificar al empleado hasta que se vaya, preferirán aclarar la situación. “Como ombudsman, tengo mucho experiencia al exponer algo que no está en orden. Las revelaciones causan en primera instancia indignación, y no sin razón. Pero el efecto a largo plazo es que las organizaciones se comportarán de manera más ética.”
Paria
Un denunciante holandés conocido internacionalmente es Paul van Buitenen. Sus revelaciones sobre corrupción en la Comisión Europea en 1999 condujeron a la dimisión de la totalidad de la dirección de la Unión Europea. Van Buitenen fue puesto en excedencia y trasladado, y afirma que terminó siendo un paria como consecuencia de sus revelaciones. También su familia sufrió mucho. Hoy día, Van Buitenen brinda su apoyo a otros denunciantes.
Holanda tiene la reputación de ser un país con poca corrupción. Sin embargo, en los últimos años, varios denunciantes dejaron ver que allí también rige una cultura del encubrimiento. La nueva ley debe poner fin a estas prácticas, y volver a hacer de Holanda un ejemplo, afirma Van Raak.
“Éste es un caso único en el mundo. Si logramos en Holanda sacar la ley adelante, podremos finalmente solucionar el problema de los denunciantes. Así nos liberaremos de esa deshonra que mancha y arruina a aquellos que sí cumplen con su deber cívico. A la vez, seremos un ejemplo para el resto del mundo, algo que ya está ocurriendo. Son muchos los países que han mostrado interés por nuestro enfoque. Se nos pregunta qué es lo que estamos haciendo, porque quizás puedan aprender de ello.”