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29 May, 2012 - 15:25

Langlois, a la espera de la liberación

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Imágenes del periodista francés Romeo Langlois, rehén de las FARC, abrían los titulares de los principales diarios de este martes. La prueba de vida confirmaría las intenciones de las FARC de devolver a quien secuestraron hace más de un mes.

Entretanto representantes de los gobiernos colombiano y francés e integrantes del Comité Internacional de la Cruz Roja definieron los protocolos de seguridad para la inminente liberación de Romeo Langlois por parte de la guerrilla en algún lugar de la selva colombiana.
No es el primer caso de alguien de nacionalidad francesa que es secuestrado por las FARC y luego liberado, recuerda Camilo González, Director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz de Colombia. El otro caso que causó resonancia internacional es el de la política Ingrid Betancourt.
“Su caso mereció la atención hasta del presidente francés Sarkozy. Éstos son los momentos en que las FARC utilizan las retenciones con pretensiones políticas, de llevar mensajes internacionales sobre la realidad de las confrontaciones en Colombia”, sostiene González.
Atención internacional
En el caso de Langlois, las pretensiones políticas cambiaron al momento de revelarse la identidad del periodista. En el momento de la retención y combate, en que Langlois corrió hacia el lado de la guerrilla, era evidente que era muy difícil distinguirlo de un combatiente.
Informaciones indican que el periodista tenía inicialmente emblemas y venía en una unidad de combate, en un helicóptero de las Fuerzas Armadas. “Pero una vez que se estableció que se trataba de un periodista, que no era ni prisionero ni periodista de guerra, las FARC siguieron una serie de pasos encaminados a darle visibilidad, a dar mensajes internacionales y a cobrarle de algún modo al ejército su error, y al Gobierno el haber propiciado que se diera una situación de confusión como la que se dio”.
[related-articles]González cuenta cómo se fue dilatando la cuestión, que se aproxima a su final, en todo caso para Langlois, pero no para los otros cientos de rehenes que aún se encuentran cautivos.
Secuestrados de lujo
Y es que la condición de secuestrado y ‘extranjero’ como se ha visto en otros casos, dejan en un segundo plano a los otros secuestrados nacionales, quienes no gozan de tanto protocolo ni de tanta atención mediática. En ese sentido, González hace un llamado a la atención que deberían merecer todos y cada uno de los secuestrados.
González concluye elogiando la labor de los mediadores, los representantes de ambos gobiernos, así como la presencia de Piedad Córdoba: “a ella la han criticado mucho, la han discriminado más por razones políticas que por la labor que hace, sin embargo debemos estar agradecidos por ello“.