Las mujeres están asumiendo el control de los cárteles de la droga en México. En aquellos con una estructura de poder familiar, la muerte de los hombres obliga a esposas, hermanas, hijas o novias a asumir la posición de mando. Este cambio de roles modifica también las formas de actuación del narcotráfico.
Mara Landa
El narcotráfico no es negocio de hombres. La participación de las mujeres en los cárteles de la droga se da desde los años 30 con algunos casos aislados, pero muy destacados. Concretamente en las provincias de Chihuahua y Sinaloa desde los años 70 han tenido un papel muy importante, aunque menos visible.
Relevo de hombres
Sin embargo, como explica Arturo Santamaría, investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa y coordinador del libro “Las jefas del narco”, “en los últimos cinco años, ante la muerte o el encarcelamiento de decenas de miles de hombres, las mujeres empiezan a relevarlos debido a la estructura familiar o comunitaria que tiene el narco en esta región”.
Esposas, hermanas, hijas o novias han asumido el papel de los numerosos narcos muertos y encarcelados desde 2006. Este cambio de roles en las estructuras de poder también ha modificado las formas. “Ellas incorporan características diferentes”, comenta Santamaría, “rasgos que podemos llamar de género, sobre todo cuando son maduras y con hijos.” Las más jóvenes no tienen un comportamiento diferente al de los hombres: exhibicionistas, derrochadoras y más violentas, se amoldan a las actitudes machistas propias del negocio.
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El cambio se produce cuando tienen familia. Las propias entrevistadas para la investigación de Santamaría reconocen ser más cautelosas “Ellas mismas dicen: entramos por esto en nuestra familia, tenemos que cuidarla, tenemos que ser cautas, tenemos que pensar a largo plazo”, acota Santamaría. “Por supuesto, también tienen mucho que demostrar para ser reconocidas y aceptadas.”
La gran sorpresa que se desprende del trabajo de Santamaría y demás investigadores, es que las jefas de los cárteles están haciendo mucho más eficientes las estructuras, y también más inaccesibles. “Si esto se generaliza, podríamos ver una organización más planificada, características que la fortalecen a largo plazo”.