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13 June, 2012 - 12:44

Rusia: masiva protesta contra Putin

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“¡Miren cuántos somos!” El martes, la ecologista Yevguenia Chírikova se dirigió con estas palabras a las decenas de miles de manifestantes en el centro de Moscú, que no se dejaron intimidar por la nueva ley que pone límites a las protestas.
A diferencia de la manifestación del 6 de mayo, esta marcha por el centro transcurrió sin incidentes. El mitin contra el régimen de Vladimir Putin se produce días después de que se registraran allanamientos en los domicilios de prominentes opositores, interrogados durante horas en la jornada de protesta. La oposición teme que las autoridades intenten acallar la resistencia penalizando a conocidos detractores del Gobierno.
“¡Miren cuántos somos! ¡Y cuántas diferencias hay entre nosotros!”. Es, sobre todo, una exclamación de alivio. Alivio por la masiva participación, incluso con temperaturas de quince grados bajo cero, como fue en febrero, o en un día de feriado nacional como el 12 de junio. Unos días antes, el parlamento ruso había aprobado con toda urgencia una nueva ley sobre manifestaciones que otorga mayores facultades a la policía para detener a los manifestantes por diversas – presuntas – transgresiones.
Intimidación
Si el objetivo de la nueva legislación era intimidar a los potenciales manifestantes, el resultado fue más bien lo contrario. Según los organizadores, el mitin del 12 de junio fue uno de los más masivos desde diciembre en la capital rusa, y con ello el mayor de los últimos veinte años.
“Esta ley no tiene ninguna influencia”, afirma Sergei, un treintañero que lleva una cinta blanca en el pecho cada vez que participa en las grandes manifestaciones de la oposición. “Al contrario, sólo provoca mayor indignación y movilización”. Sergei concurrió con sus amigos al mitin. “Estoy convencido que tenemos que seguir presionando hasta que logremos nuestros objetivos. En primer lugar, disolver la Cámara Baja, la Duma, declarar ilegítimas las elecciones presidenciales y convocar nuevas elecciones en un sistema político renovado. Hasta que no se alcancen esas metas seguiremos saliendo a la calle.”
[related-articles]Estudiantes
Lev y Sara son estudiantes. También ellos creen que la protesta tiene sentido incluso cuando las autoridades intentan ignorarlas por todos los medios. Para estos jóvenes, esa justamente es una razón para volver a la calle. “Si nos siguen ignorando, tarde o temprano la resistencia se radicalizará”, opina Lev. “No es eso lo que buscamos, pero puede suceder si no se atienden las exigencias de los manifestantes.” Los estudiantes temen que la nueva ley haya sido dictada para legalizar la violencia policial. “Pero, precisamente, estamos aquí para prevenir la violencia”, comenta Sara.
Sara se siente conmocionada por los allanamientos policiales de prominentes activistas en la víspera de la protesta. El domicilio de varios líderes opositores fue completamente revuelto y se confiscaron materiales, incluso CD con fotografías infantiles y los cuadernos escolares de Ilia Jashin, uno de los activistas. Según un portavoz de la policía, en los allanamientos se encontró dinero, “consignas contra el Estado” y otros materiales de propaganda. La oposición sospecha que las autoridades buscan un pretexto para poder mantener detenidos por más tiempo a algunos prominentes opositores.
Seis horas de interrogatorio
Algunos activistas no pudieron participar en la manifestación porque fueron citados a prestar declaraciones en relación con los disturbios durante la protesta anterior, el 6 de mayo. Jashin consiguió llegar a tiempo al mitin, después de 6 horas de interrogatorio. “Me hicieron 56 preguntas”, relata. “Obviamente buscaban evitar que participara en la manifestación”.
También Sergei Udaltsov fue citado a prestar declaración, pero demostrativamente faltó a la cita porque es uno de los organizadores de la masiva acción de protesta contra Putin. “Considero que debo estar aquí”, afirma. “Me presentaré más tarde a la policía. No me estoy escondiendo, sólo cumplo con mi deber.”