La nueva fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) no retrocede ante la controversia. Todo lo contrario. Fatou Bensouda tiene una historia de lucha contra la injusticia – desde criminales de Gambia a jefes de estado. En su país natal funcionó como fiscal para el Ministerio de Justicia y también colaboró en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda antes de reemplazar al fiscal Luis Moreno Ocampo en la CPI.
El viernes, lo sucederá en el cargo de fiscal general de la primera corte penal internacional permanente. Y su agenda ya está completa: actuará como fiscal en el primer juicio a un jefe de estado, el antiguo presidente de Costa de marfil Laurent Gbagbo, y supervisando siete casos y nueve investigaciones preliminares.
Días antes de su juramento para este cargo de nueve años, la nueva fiscal respondió preguntas de un grupo de corresponsales extranjeros sobre sus esperanzas, sus obstáculos y el “techo de cristal”.
¿Cuál es la diferencia entre los juicios de casos penales en el ámbito nacional e internacional?
La magnitud es diferente en el nivel internacional, donde se trata de cientos de miles de víctimas y perpetradores, muchos asesinatos y violaciones…Otra diferencia es que, en el ámbito nacional, es más fácil dictar justicia… Cuand hay que arrestar a personas, se dictan las órdenes y se las detiene. Hay acceso a los testigos y los desafíos en la protección de testigos son menores. En el plano internacional, sin embargo, las dificultades son mayores. En la CPI, la mayor parte del tiempo se opera en situaciones de conflictos en curso. Suele ser imposible garantizar la situación de seguridad en el terreno y la fiscalía, como primera oficina que se despliega en el campo, tiene una enorme responsabilidad de asegurar que las personas contactadas no corran peligro.
¿No es frustrante ver personas como Omar al-Bashir en libertad frente a la impotencia de la CPI?
La CPI es un sistema que decidieron los estados miembros al crear esta institución en 1998. Para que sea efectiva, los estados miembros también tienen un importante papel y se comprometieron a asumirlo al firmar y ratificar el Estatuto de Roma. La CPI no cuenta con una fuerza policial, pero tiene a su disposición la policía de 121 estados miembros. Los ejércitos de estos países son los ejércitos de la CPI…
Naturalmente, se siente frustración al ver personas como Joseph Kony y Omar al-Bashir en libertad…Pero nosotros hemos cumplido con nuestro deber bajo el estatuto de Roma. Nuestro mandato era investigar, juzgar, emitir órdenes de arrestos y presentar pruebas. En todos estos casos hemos cumplido.
[related-articles]¿Cuáles son los principales desafíos en la lucha contra la impunidad en el mundo?
La CPI es una institución judicial que opera en un entorno político. Esto, en ocasiones, es un desafío porque, cualquier paso que tome la CPI – si decidimos actuar, o no actuar, imputar con cargos altos o bajos – siempre habrá críticas. Creo que, además de buscar cooperación, uno de los principales desafíos es que debemos continuar cumpliendo nuestras funciones estrictamente dentro de los márgenes de la ley…Creo que si continuamos en este camino, y con mucha transparencia, la credibilidad de la CPI seguirá creciendo.
Algunos afirman que esta es una corte africana que ahora cuenta con una fiscal africana. ¿Qué responde a eso?
Soy africana y me enorgullezco de ello…No lo voy a desmentir ni descartar. Pero creo que no he sido elegida para este puesto por mi condición de africana. Creo que mi historial habla por sí mismo…He recibido el respaldo de la Unión Africana, pero soy la fiscal para 121 estados y esto es lo que me propongo realizar hasta el final de mi mandato…
¿Qué opina sobre las críticas de que estaría desestabilizando situaciones, como en Kenia, por apoyar a una de las partes?
Hay antecedentes en el continente que demuestran que lo contrario es verdad. En Uganda, con Joseph Kony, aunque no logramos arrestarlo, la intervención de la CPI contribuyó de manera inmensa a pacificar el norte de Uganda y el resto del país…Igual sucedió en Kenia. Nosotros siempre esperamos que en las próximas elecciones no se registrara violencia – post-o pre-electoral. Y hasta el momento está funcionando como esperábamos. En Costa de Marfil, creo que la intervención de la CPI jugó un importante papel … Laurent Gbagbo es nuestro primer caso, pero habrá otros.
¿Qué la motivó a optar por la carrera de abogacía cuando era joven?
Me preocupaba mucho el abuso doméstico que veía y frente al cual me sentía impotente. Pensaba que si fuera mayor podría remediarlo. No ocurría en mi familia directa pero en África, en Gambia, se vive en comunidad. Y siempre me perseguía la idea de que esto no debería suceder. Por lo tanto, lo vi como un deber que debía cumplir.
¿Quiénes fueron sus principales mentores?
La principal fue mi madre. Lamento que ya no esté con nosotros para vivir esto. Pero también había otros adultos que admiraba en mi juventud. Recuerdo una mujer abogada que siempre hacía sentir su voz…Amie Bensouda se llamaba, sí, también Bensouda…. Y también estaba mi hermana mayor, Warrage, hermanastra en realidad….En fin, muchas personas. Lo bello de África es la vida en comunidad. Todos sienten que existe esa protección…Creo que te hace más fuerte.
Es importante, como africana, mostrarles a las jóvenes que este camino es posible. Siempre existe esa creencia de que hay límites a tu carrera si provienes de África, como si tuvieras que estar agradecida cuando te conceden algo. Mi ejemplo demuestra que esto no es verdad, que el ascenso es ilimitado, que no existe el “techo de cristal” para las africanas, ni para las mujeres del resto del mundo.