Informar a los inmigrantes ecuatorianos, peruanos y hondureños en Estados Unidos de sus derechos laborales y sanitarios es la misión de los nuevos acuerdos que firmó el Departamento de Estado de EEUU con varios países latinoamericanos. La consigna básica del programa: confidencialidad para los indocumentados.
En vaso pequeño, los vende a un dólar; en vaso grande, a tres. Cada día, Livia ofrece granizados caseros al norte de Manhattan. Esta ecuatoriana de 47 años se gana la vida así en verano, con un carrito y una nevera. En invierno cuida niños. Livia me cuenta que lleva tiempo en Estados Unidos y que su familia está con ella, pero evita hablar de su estatus migratorio. Asegura que le parece positivo el acuerdo por el que su consulado pasará a informarle sobre sus derechos laborales y cuidados médicos. "El acuerdo está perfecto, yo creo. Mucha gente que vivimos en este país estamos necesitados", dice mientras rellena las cubetas de hielo.
Como ella, todos los latinos en este país conocen casos de compatriotas que sufren condiciones abusivas en sus empleos, incluidos los de alto riesgo. Empezando por el salario: la mitad de los latinos en 2010 cobraba un 30 por ciento menos que un blanco estadounidense, según datos oficiales. "La situación aquí está floja para todos. La economía está baja para toda la gente. Los trabajos son escasos, a veces ni hay", explica Livia.
[related-articles]Eso hace que muchos acepten situaciones ilegales. Hasta ahora temían denunciar por si eran deportados. "En algunos casos son jornaleros que se paran en las esquinas para que los vengan a recoger para trabajar. Trabajan por horas. Pero a veces no les pagan o los dejan tirados y no saben a quién recurrir", cuenta David Toledo, peruano, fundador y vocero de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes y Trabajadores del Estado de Nueva Jersey, "En ese sentido, el convenio entre el Departamento de Hilda Solís (Secretaria de Trabajo, red.) y los consulados peruanos es muy favorable, porque podrían ayudar a capacitar e informar a los trabajadores acerca de cuáles son sus derechos".
Anonimato es crucial
En Estados Unidos viven unos 11,5 millones de indocumentados, de los cuales en torno a un 60% son de origen hispano. Para Toledo, estos acuerdos solamente tendrán éxito si se garantiza el anonimato y un ambiente seguro a los indocumentados, algo que prometió la Hilda Solís. Él señala, además, las contradicciones que existen en este país a la hora de tratar a los inmigrantes: por un lado, darles a conocer sus derechos sin cruzar datos con inmigración, como pretende este programa; por otro, acciones como Comunidades Seguras y otras que refuerzan precisamente lo contrario. "Se han llegado a deportar a casi 2 millones de personas en estos años del gobierno de Obama", lamenta Toledo. “Se han implantado programas como Comunidades Seguras, y algunos Estados han hecho lo que les ha dado la gana promulgando leyes discriminatorias como en el caso de Arizona y Alabama, donde hay una persecución contra los inmigrantes indocumentados.”
Está por verse lo efectivo de estos nuevos acuerdos, que en cualquier caso se suman a otros similares del Departamento de Trabajo estadounidense con México, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y República Dominicana.