La fiscalía paraguaya imputó a nueve campesinos de varios delitos, entre ellos homicidio en grado de tentativa, tras los violentos enfrentamientos que se produjeron el viernes en la localidad de Curuguaty entre campesinos sin tierra y la policía, que dejaron un saldo de 17 muertos.
El Ministerio Público, que acusa a los campesinos por los presuntos delitos de homicidio doloso en grado de tentativa, lesión grave, asociación criminal, coacción y coacción grave, solicitó al juzgado de Curuguaty (a 250 kilómetros al noreste de Asunción) que los imputados guarden prisión preventiva hasta que se sustancie la investigación.
El enfrentamiento en Curuguaty dejó un saldo de 6 policías y 11 campesinos muertos, en tanto que los familiares de labriegos indicaron que hay tres desaparecidos.
Asimismo, los choques dejaron un centenar de heridos de distinta consideración, 20 de ellos graves.
Policías, familiares de los campesinos y lugareños de Curuguaty volvieron el domingo a rastrillar el bosque donde se produjo la matanza en busca de más cuerpos. Sin embargo, una torrencial lluvia que se precipitó durante gran parte del día dificultó el rastrillaje, informó la policía de la zona.
Los violentos choques del viernes derivaron en la decisión del presidente Fernando Lugo de destituir a Carlos Filizzola como titular del ministerio del Interior, y a Paulino Rojas como jefe de Policía, quienes el sábado fueron sustituidos, respectivamente, por el ex fiscal general del Estado Rubén Candia y el comisario Arnaldo Sanabria.
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Los disturbios se iniciaron cuando unos campesinos sin tierra que ocupaban una finca perteneciente al empresario Blas Riquelme, emboscaron a unos policías que se dirigían a desalojarlos, y los atacaron con armas de fuego, según declaraciones del ahora ex ministro Filizzola. "Hubo disparos de parte de ellos y la policía tuvo que responder", explicó.
Este incidente, el más serio de los últimos años en Paraguay, es consecuencia directa por un lado de la globalización, y por otro, de la falta de medidas para mejorar la situación agraria.
Aunque Paraguay experimentó un significativo salto en las exportaciones agrarias, esto vino acompañado de un aumento del precio de la tierra y su concentración en manos de unos pocos, dejando a los campesinos desamparados. Como ejemplo, de un censo agrario de 2008 se desprende que el 2,5% de las fincas cubre el 85% de las tierras. No se ha generado empleo rural ni se ha fomentado la agricultura campesina.
El efecto más evidente de este fenómeno ha sido la expulsión de campesinos de sus tierras. Muchos partieron a países vecinos, como Argentina, mientras que otros terminaron en villas miseria o intentan ocupar tierras, como es el caso de Curuguaty. Aunque el presidente Lugo había establecido en su programa una reforma agraria integral, ésta prácticamente no se ha llevado a cabo.
Mientras tanto, las tensiones entre campesinos, terratenientes y el Gobierno paraguayo parecen intensificarse, y el cambio de algunos puestos en la cúpula difícilmente modificará la situación.