Cuba es el mayor socio comercial de China en el Caribe. Una región fuertemente influenciada por Estados Unidos. Sin embargo el posicionamiento estratégico de Washington en la región se debilita progresivamente como consecuencia del avance de economías como la China. El gigante asiático ve las relaciones con Cuba como una vía para fortalecer su influencia en la región.
Por Iris Mir
El presidente cubano, Raúl Castro ha aterrizado en Pekín en una gira asiática que lo llevará hasta la también comunista Vietnam. Castro llega por primera vez a China invitado por el presidente Hu Jintao con el objetivo de fortalecer las relaciones bilaterales que mantienen. Se espera que formalicen una serie de acuerdos que ayuden a Cuba a acelerar su plan de reformas económicas.
[related-articles]Los expertos apuntan que, de estar Cuba abierta a la inversión, ambos países tienen a su alcance nuevas oportunidades en sectores como la agricultura, la energía y el turismo. Lo que supondría un giro en la naturaleza de sus relaciones, fomentando a su vez la inversión en campos que favorecen un desarrollo económico más sostenible a largo plazo.
Beneficios para todos
Acuerdos bilaterales como los que mantienen se han convertido en vitales para el politburó que ve en la región del Caribe uno de sus objetivos estratégicos. China suele defender sus relaciones estratégicas con países en vías de desarrollo bajo su firme compromiso hacia el beneficio mutuo de las partes implicadas.
El director del Instituto de Estudios Latinoamericanos de Pekín, Wu Guoping, explica que para cumplir con este compromiso es necesario buscar una nueva fórmula por la que todos los sectores de la sociedad se beneficien del comercio exterior entre China y América Latina. De este modo, afirma Wu, “China no solamente exporta nuestros productos manufacturados e importa materias primas. También es necesario que importemos productos de alto valor agregado de América Latina. En este sentido, ahora tenemos que buscar nuevas oportunidades”.
Objetivos comunes
Cuba fue el primer país latinoamericano en establecer relaciones diplomáticas con China. Compartir determinados valores, ideas y principios políticos propició que estos dos países comunistas sentaran las bases de las relaciones estratégicas, hace más de 50 años.
Estos dos países comparten algo más que su ideología comunista. Ambos se ven envueltos, a distintos niveles, en una progresiva reforma económica. Una transformación casi obligatoria para adaptar sus modelos comunistas a las necesidades del capitalismo. Participar activamente en las nuevas leyes del mercado gracias a alianzas estratégicas ha demostrado ser clave para revitalizar su economía.
Contrapeso estratégico
Los países latinoamericanos son para Pekín oportunidades de inversión en campos como el desarrollo de infraestructuras. Cuba se convierte así en un puerto estratégico. Bajo su política de no injerencia en asuntos internos, China actúa como contrapeso a las sanciones que la Casa Blanca ejerce sobre La Habana, viendo oportunidades para la inversión en campos afectados por las sanciones económicas, mientras afianza su posicionamiento en la zona.
Wu considera que no es una cuestión de intereses económicos, si no de nuevas oportunidades surgidas del progreso que propician las relaciones con determinados países. “Precisamente ahora hay un proceso de globalización. Cada país busca sus necesidades a partir de su propio desarrollo con el objetivo de aumentar o mejorar sus relaciones con otros países”, añade Wu.
En el último viaje de un líder político chino a Cuba el año pasado, se sentaron las bases para que China aportara apoyo financiero a las reformas económicas emprendidas por Cuba. El que se espera sea el nuevo presidente chino, Xi Jinping, propició acuerdos para préstamos libres de intereses, ayuda económica así como proyectos de televisión digital y comunicaciones.
Expectativas en Cuba
Entretanto en Cuba, la visita del presidente cubano Raúl Castro a sus socios comerciales China y Vietnam, causa expectativas. Mientras se espera los anuncios que el gobierno dará sobre el tema, sobre todo los sectores opositores están a la expectativa por una eventual concreción de nuevos acuerdos.
“No es la primera visita que Raúl Castro hace a los países asiáticos, ya hace algunos años él los había visitado y se había generado bastante expectativa con que en Cuba se hicieran transformaciones al estilo Vietnam o china” sostiene Antonio Rodiles, director de Estudios de Sats, una organización que busca el debate político en la isla.
Rodiles afirma no ser muy optimista frente a lo que se pueda alcanzar en la gira de Castro a sus aliados asiáticos. “Después del congreso del partido del año pasado se produjo un documento que se llamó ‘los Lineamientos’ y hemos visto que no se ha implementado mucho. Se han acordado transformaciones pero no ha habido un gran cambio en la situación económica cubana”.
Personalmente el opositor no ve la intención de los líderes actuales del gobierno de realizar grandes cambios en este rubro. “La inversión con la mayoría de los países está trancada, excepto con Venezuela que existe un intercambio bastante intenso, pero con el resto de países no hay algo que reamente salte a la vista”.
Lo más claro que ha visto la población, sostiene Rodiles, es lo que tiene que ver con el transporte público y la compra de un gran número de autobuses. “pero se sabe que no hay piezas de repuesto. Parece que el gobierno cubano no ha continuado comprando los suministros para restablecer estos autobuses que ya están rotos, pero no tengo cifras exactas”.