Un año después de la independencia, la moral todavía está alta en Sudán del Sur. A pesar de esto, las expectativas iniciales para un progreso rápido, para el establecimiento de los derechos humanos y la prosperidad económica se han desvanecido. “Es como si la guerra nunca hubiera acabado”, asegura el trabajador pastoral John Deng en Bentiu.
Bentiu está ubicada en el centro de la región petrolera de Sudán del Sur, pero la ciudad todavía tiene el aspecto de una barriada sin signos visibles de progreso. John tiene que conseguir combustible en el mercado negro. Los alimentos básicos son muy caros o no se encuentran debido al cierre de la frontera con Sudán. “Hay escasez de todo, como en los días de la guerra”, dice Deng.
“Por lo que luchamos”
El presidente Salva Kiir envió recientemente una carta a 75 ministros y funcionarios oficiales acerca de la corrupción endémica que azota al país. Finalizó con estas palabras: “Luchamos por la libertad, la justicia y la igualdad. Muchos de nuestros amigos dieron su vida para conseguir esos objetivos. Y a pesar de eso, cuando llegamos al poder nos olvidamos de para qué luchamos y comenzamos a enriquecernos a expensas de nuestro pueblo.” En la carta sostiene que se concederá amnistía a todos aquellos que devuelvan dinero robado, ya sea parcialmente o en su totalidad, a una cuenta bancaria especial en Kenia.
La situación no ha mejorado demasiado para la mayoría de la población desde que el Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS) conquistó el poder después del acuerdo de paz de 2005. Según la carta de Kiir, desde entonces, nada menos que “4.000 millones de dólares se han extraviado, o para ponerlo de manera más simple, han sido robados por funcionarios actuales y pasados, así como por personas corruptas que tienen lazos estrechos con funcionarios de gobierno.” Cuatro mil millones de dólares es dos veces el presupuesto anual del gobierno.
Falta de visión
La escala del problema se debe parcialmente a la falta de tradición de confiabilidad dentro del EPLS, según el ministro de Educación Superior, Peter Adwok Nyaba. “Todo está relacionado con nuestra falta de estructuras durante la guerra de liberación. Nosotros no estábamos preparados para conducir el país, por nuestra incapacidad y falta de visión”, asegura. A todos los funcionarios que entrevisté durante mi reciente visita a Sudán del Sur, les pregunté si había recibido o no la carta. Solamente el ministro admitió haberla recibido.
[related-articles]La corrupción en Sudán del Sur no es un fenómeno sutil. Más que malversar inteligentemente algún dinero de la ayuda exterior, o sustrayendo disimuladamente parte de los ingresos del petróleo, se han metido las manos hasta el fondo. Esta falta de sofisticación significa que ya desde hace mucho tiempo se sabe quiénes son los principales culpables. El gobierno estadounidense le entregó al presidente de Sudán del Sur una lista de sospechosos hace más de un año, y sus nombres circularon también por internet.
Tiempo de cambio
“La luna de miel ha terminado”, dice Pauline, quien trabajó en el ministerio y está a cargo de organizar el servicio civil en áreas rurales. “Todo el mundo estaba acostumbrado a robar y nada funcionaba correctamente. Soldados del EPLS que se transformaron en funcionaros piensan que el gobierno les debe algo; no se comportan como servidores del pueblo. Necesitamos una mejor ética laboral. Ahora con las medidas de ahorros estaremos forzados a cambiar. En el fondo es una bendición para nosotros.”
La “bendición” a la que se refiere es el cierre de las extractoras de petróleo en Febrero. En una disputa comercial con el gobierno de Jartum acerca de los costos de transporte de petróleo para el Sur del Sudán hacia Port Sudán, en gobierno en Juba cerró las cañerías, a pesar de ser dependiente del petróleo en un 98 por ciento de sus ingresos. Con la independencia, Sudán del Sur heredó el 75 por ciento de los campos petrolíferos, pero los recursos necesarios como cañerías y refinerías están principalmente en Sudán.
Se acercan tiempos difíciles. El gobierno todavía funciona con lo justo y está convencido que puede sobrevivir hasta fin de año con los mínimos ingresos que le quedan. Pero Sudán del Sur prácticamente no produce nada. Casi todo tiene que ser importado. Existe una suposición tácita que los donantes extranjeros proveerán de ayuda alimentaria tal como lo hicieron durante los años de la guerra. “No se puede hablar de una economía formal, de modo que no hay mucho que pueda colapsar,” dice un banquero privado en Juba.
"Apañándonos como podemos"
No ha sido un primer año de independencia feliz. La relación con Sudán es extremadamente hostil, con serios conflictos sobre petróleo y disputas fronterizas. Miles han muerto como resultado de violencia tribal en la provincia de Jonglei, la que solamente cesó recientemente después de una exitosa operación de desarme. Para completar el cuadro, los civiles tampoco pueden confiar en sus propios líderes. Según un informe de derechos humanos llevado a cabo por la administración estadounidense, soldados del EPLS todavía siguen golpeando y deteniendo personas, sin presentación de cargos, y periodistas se quejan por la falta de libertad de prensa. “Solamente estamos apañándonos como podemos,” según un ministro.