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27 July, 2012 - 10:24

Museo de la Prensa de Holanda: palabras prohibidas y “diarios incorrectos”

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El Museo de la Prensa en Ámsterdam exhibe hasta el 23 de septiembre dibujos de uno de los caricaturistas holandeses más importantes: Peter van Straaten.
En el museo se guardan 400 años de historia de la prensa. “También en Holanda hubo libros prohibidos por faltar a la moral o ser anti religiosos”, dice el jefe de la muestra Niels Beugeling.
Pájaro cantor
Van Straaten es conocido por sus dibujos de la vida cotidiana en Holanda y sus caricaturas políticas. A menudo solía utilizar animales como símbolos en sus dibujos políticos. También en otros caricaturistas políticos holandeses estuvo presente un animalito en el último año: el pajarito cantor, símbolo de la Primavera Árabe.
“En nuestra exposición anual de caricaturas políticas, esta vez hemos prestado más atención a la Primavera Árabe,” dice Beugeling. “Esto lo hacemos de una forma muy simplificada. La imagen que tenemos es la de dictadores árabes y sangre. Los dibujantes árabes miran mucho más allá. Ellos dibujan más el pueblo y lo que realmente ocurre.”
Diarios incorrectos
Los medios siempre desempeñan un importante papel en revoluciones y guerras. Esto lo muestra el Museo de la Prensa. “Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial se observó una división clara entre periodistas y dibujantes que se atrevían y otros que fueron más cuidadosos”, dice Beugeling. Después de la invasión alemana a Holanda en 1940 aparecieron los diarios de la resistencia. “Primero muy sencillos, a mimeógrafo en hojas pequeñas, clandestinos. Más tarde fueron diarios de verdad, los que fueron repartidos con riesgo de vida para muchas personas.”
[related-articles]Después de 1943, todos los periódicos tradicionales estaban en manos de los ocupantes alemanes. “Al comienzo los miembros holandeses de las redacciones todavía podía escribir contra los invasores, pero llegó un momento en que fue imposible.” También había quienes trabajaban abiertamente en un “diario incorrecto”, pero al mismo tiempo estaban en la resistencia. “A través de trabajar en un diario ‘incorrecto’, se aseguraron de no ser sospechosos y pudieron continuar su trabajo ilegal en periódicos de la resistencia,” dice Beugeling.
Después de la guerra se produjeron pocas discusiones sobre diarios incorrectos, ya que la gente quería continuar lo más rápido posible con la reconstrucción y prefería ignorar quién obró bien y quién se equivocó. “Se buscaron algunos chivos expiatorios”, comenta Beugeling. “El diario De Telegraaf, el más grande de Holanda, era claramente un diario incorrecto y fue prohibido durante cuatro años. La mayoría de los otros periódicos siguió apareciendo, a menudo bajo otro nombre."
El centro de la prensa de Europa
Holanda siempre ha tenido un papel precursor en Europa en lo que se refiere a la prensa escrita. Después de Alemania (en 1608) Holanda fue el segundo país que publicó, en 1618, un periódico impreso. “Se trataba más que nada de noticias de comercio de otros países europeos”, relata Beugeling. “La gente quería saber especialmente dónde podía hacer negocios en forma segura.” El diario era leído entonces por una pequeña elite que tenía intereses comerciales, pero también se leía en voz alta para los clientes en los cafés.
En el Siglo 17, Ámsterdam, con cinco periódicos distintos, era el centro de la prensa de Europa Occidental. “Eso no se veía en ninguna parte del mundo”, señala Beugeling. “El diario holandés era incluso traducido en Inglaterra y publicado allí en inglés.”
Censura en Holanda
Hasta mediados del Siglo Veinte, cada movimiento religioso o social tenía su propio diario, su propio canal de televisión o su propia agrupación: había un diario para los católicos, para los protestantes, para los trabajadores, etc. Cada periódico escribía de una manera diferente, dependiendo del grupo al que iba dirigido.
“Actualmente en Holanda hay poca censura, pero hasta los años 70 se daban muchos casos de censura,” sostiene Beugeling. Por ejemplo, el conocido escritor Gerard Reve fue denunciado a la justicia por sacrilegio, debido a que en uno de sus libros, Dios se veía encarnado en un burro. Al final, el escritor fue absuelto. Beugeling cuenta que también los caricaturistas a veces han debido pagar fuertes multas por haber ofendido presuntamente a la Casa Real en alguno de sus dibujos.
A veces, como en los ejemplos mencionados, los casos fueron a llevados a los tribunales, pero a menudo la censura provenía de los propios círculos internos. Diarios católicos eran controlados por censores católicos que decidían qué era lo que se podía publicar y qué no. “Por ejemplo, tenemos en nuestros archivos algunas publicidades de sujetadores a los que se les pintó un vestido para que pudieran aparecer en el diario,” cuenta Beugeling. También existía una lista de palabras prohibidas en diversas redacciones. “Ahora nos parece divertido, pero entonces efectivamente se revisaban los artículos basándose en esas restricciones. Palabras como “Dios” estaban prohibidas en muchos diarios para un público religioso, pero también, por ejemplo, la palabra “destino”: este no existía, ya que todo estaba en manos de Dios y eso era lo que debía consignar el periódico.”
Elite
A pesar de que esa censura ahora ya no existe, los dibujantes y comentaristas todavía tienen que escuchar que una caricatura no puede ser publicada. “Algunos dibujantes lo consideran una censura y cortan inmediatamente la relación con la publicación, otros se adaptan un poco si el redactor jefe les dice que una determinada caricatura en inapropiada.”
Actualmente, Holanda cuenta con siete grandes periódicos nacionales. Beugeling espera que los diarios de papel nunca se terminen aunque la tirada es cada vez menor y la gente suele buscar la información en otros medios. “Quizás la prensa escrita sea nuevamente para una elite, como en el Siglo 17, pero la libertad de prensa y la libertad de expresión siguen siendo igual de importantes. Eso es lo que muestra la historia, precisamente en épocas donde no había esa libertad.”