En Monterrey, la capital de Nuevo León, Dipsa, la empresa que distribuye la revista Proceso, entre otras publicaciones, fue objeto de un ataque incendiario, previo asalto a sus empleados. El 31 de julio, tras derramar un garrafón de gasolina sobre las revistas, un grupo de atacantes les prendieron fuego, y antes de huir uno de los delincuentes pintó en la fachada de la bodega la letra “Z” y palabra “ters”.
Proceso publicó el 19 de julio un artículo sobre la presunta división de la organización criminal Los Zetas, e hizo una edición especial con artículos de fondo e investigaciones especiales, sobre ese nuevo cártel formado por desertores del Ejército Mexicano.
Los Zetas fueron originalmente una unidad especial de militares, entrenada en México y el extranjero para combatir al crimen organizado. Este grupo de élite, se convirtió en experto en el manejo de las armas más modernas y mortíferas así como de espionaje. Al terminar su preparación, la élite del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES) fueron contratados por Osiel Cárdenas Guillén, capo del Cartel del Golfo. Los GAFES cambiaron su nombre al de Zetas. Después de unos años, cuando aprendieron el manejo del negocio, se independizaron y se volvieron enemigos a muerte del Cartel del Golfo. La guerra entre Zetas y Cartel del Golfo ha sumergido en sangre gran parte de México.
La más odiada, la más leída
Para la revista Proceso, el que sus ediciones sean decomisadas, secuestradas o destruidas no es algo nuevo. En las más de las tres décadas que lleva informando semana a semana, ha habido números especialmente polémicos. Por ejemplo, la entrevista en abril del 2010 que ofreció Ismael Zambada, alias El Mayo Zambada ( segundo hombre fuerte del Cártel de Sinaloa) a Julio Scherer, fundador de la revista.
Muchas ediciones de la revista han sido decomisadas por policías o por hombres armados en Michoacán, Chihuahua, Tamaulipas y un largo etcétera. Son interceptadas en las bodegas de los distribuidores de modo que la edición en papel no llega a los puestos de periódicos.
[related-articles]Tras las dudas no resueltas sobre el resultado de las elecciones presidenciales del 2006, fue Proceso quien pidió que las boletas electorales no se quemaran, y así tener acceso a esa información, aunque ésta ya no tuviera alguna repercusión en el traspaso de poderes. La demanda de la revista llegó a tribunales internacionales que le dieron la razón a la publicación.
Otro juicio, pero en contra de la revista fue cuando el entonces presidente Vicente Fox y su esposa Martha Sahagún demandaron a la periodista Olga Wornat por la publicación del libro La Jefa. En él, Wornat reprodujo una carta en la que la Primera Dama pedía al Vaticano la disolución del matrimonio Bibriesca- Sahagún; esto para que Martha pudiera casarse por la Iglesia con Fox. El presidente quería que su consorte fuera candidata a la presidencia, pero los escándalos, sobre todo el enriquecimiento “inexplicable” de los hijos de Martha Sahagún no eran buenas cartas de presentación.
Fox y su consorte usaron todo su poder desde la presidencia y todas las finanzas públicas en contra de la autora de La Jefa y de la revista Proceso que publicó un artículo sobre el libro y reprodujo la carta al Vaticano.
Son muchas las demandas de políticos y empresarios contra Proceso que no han prosperado, sin embargo, es clásico que alguien muy poderoso y muy enojado levante una denuncia por difamación. Proceso ha salido bien librado porque no publica nada si no tiene todas las pruebas y argumentos irrebatibles.
Ataques que suben de tono
Pero no siempre los imputados juegan limpio. En noviembre de 2010, Noticieros Televisa acusaron públicamente a Ricardo Ravelo y a Proceso de recibir dinero del crimen organizado a cambio de silencio, según las declaraciones de Sergio Villarreal Barragán, alias El Grande, un narcotraficante y sicario que ahora es testigo protegido. Fue muy fácil para Proceso demostrar que todo era mentira, una puesta en escena ya que El Grande aparecía incluso en las primeras planas de la revista. El Grande hizo declaraciones sobre un número de la revista que aún no se publicaba.
Eso fue una venganza por una nota firmada por Ravelo en la que retomaba las declaraciones de El Grande que dijo haber asistido al bautizo de un sobrino y entre los invitados estaba el presidente Felipe Calderón a quien el anfitrión de la fiesta se lo presentó personalmente. Calderón y El Grande se saludaron de mano e intercambiaron frases de cortesía.
Los reporteros y trabajadores de la revista y su agencia de noticias APRO viven en constante peligro y acoso. Las amenazas, los atentados, los asaltos, las “advertencias” son muchas. Lo peor es el miedo a que el ataque sea contra familiares.
La revista tenía un reportero cuyo nombre nos reservamos por razones obvias. Un día, llegó el aviso de alguien que seguramente era su fuente, su contacto de los bajos mundos. “El Cartel del Golfo lo puso” eso significaba, sentencia de muerte. La revista, ese día, sacó a su reportero del país.
Con el panismo, la represión aumentó
Durante el gobierno de Felipe Calderón, las agresiones a la prensa recrudecieron de tal forma que muchos de los artículos de Proceso fueron firmados por “La Redacción”. Los corresponsales en provincia son los más vulnerables. Los corresponsales de Michoacán y de Tamaulipas fueron capturados por la Familia Michoacana y los Zetas respectivamente. Afortunadamente fueron liberados. Tal vez se trató de darle a los comunicadores “un calambre” (un susto), como se dice en México.
Regina Martínez corresponsal de Proceso en Veracruz fue brutalmente asesinada el 28 de abril de este año. Tras una golpiza, la estrangularon en su casa. Regina había hecho muchos valientes reportajes en Veracruz;.por ejemplo sobre la violación y asesinato de una indígena, a manos de soldados del Ejercito Mexicano. Las autoridades, los militares y hasta el presidente Felipe Calderón afirmaron que la muerte de la indígena en la Sierra de Zongolica se debió a “una gastritis mal cuidada” a pesar de que la misma indígena dijo claramente antes de morir quiénes habían sido sus agresores.
Regina había seguido el asesinato de un luchador social a quien habían asesinado exactamente de la misma manera en que a ella le quitarían la vida. Entre las heridas que presentó el cuerpo de Regina Martínez había una mordida, por lo que las autoridades de Veracruz filtraron a la prensa “se trató de un crimen pasional”. Las organizaciones en defensa del derecho a la información y de los periodistas, están más que ciertos en que cuando hay agresiones y asesinato de periodistas, la primera línea de investigación deben ser los temas, las investigaciones que el o la profesional estaba siguiendo.
Donde la vida no vale nada
La vida de un reportero en México es muy dura, no solo por el constante estrés y el peligro que enfrenta, sino porque los salarios son infames. Muchos comunicadores no cuentan siquiera con un servicio médico, ni hablar de un seguro de vida. La vida cotidiana es una batalla contra la inflación y los bajos salarios. Lo peor es que la mayor parte de los periodistas no cuenta con el apoyo de los dueños de los medios para los que trabajan. Cuando un periodista sufre un atentando, una amenaza, los dueños los despiden y los dejan solos a su suerte. Son excepcionales los medios que cuidan a su personal
Aunque un comunicador cambie de trabajo, y hayan pasado años desde que dejó el periodismo, es posible que sufra las represalias.
Nacida de un ataque a la libertad de expresión
La revista Proceso es hija del golpe gestionado y patrocinado desde la presidencia de Luis Echeverría al periódico Excelsior en 1976. Tras “el golpe”, Julio Scherer y un nutrido grupo de periodistas salieron del entonces diario más importante de América Latina para fundar Proceso.
La revista Proceso tiene muchos enemigos, sobre todo por las revelaciones que constantemente ofrece. El gobierno federal utiliza la publicidad oficial como instrumento de censura o premio. A los medios que no le causan problemas al gobierno, se les otorgan multimillonarios contratos. Muchos de ellos viven exclusivamente de la publicidad. Ya lo decía el presidente José López Portillo: “No pago para que me peguen”.
A Proceso se le retiró la publicidad gubernamental y afortunadamente eso no doblegó a la publicación a pesar de que sus empleados tuvieron que apretarse aún más el cinturón.
Proceso vive de sus ventas
Los libros para la prole
En diciembre pasado, Enrique Peña Nieto candidato del Partido de la Revolución Institucional (PRI) visitó la Feria del Libro de Guadalajara. Ahí los periodistas le preguntaron que cuáles habían sido los tres libros que más habían influido en él. El candidato dijo que algunos pasajes de la Biblia, La silla del Águila de Krauze (sic), -cuyo autor fue Carlos Fuentes- y no pudo seguir. Peña Nieto fue motivo de todo tipo de burlas en las redes sociales. La hija mayor de EPN respondió por twitter que los ataques a su padre eran por “envidia de la prole”.
Proceso reeditó una colección de libros sobre el crimen organizado. Se venden en los puestos de periódicos y cuestan la tercera parte que en una librería. Son libros, como dice la publicidad, para la prolectura.