“Un manifestante de veinte años participaba en una manifestación pacífica cuando un policía disparó una granada de gases lacrimógenos a su cabeza. El manifestante encegueció y cayó al suelo. En el informe médico constaba que había sufrido una rotura de cráneo y una hemorragia cerebral.”
Se trata de uno de los casos publicados esta semana en el informe “El gas lacrimógeno como arma letal”, del grupo de acción Physicians for Human Rights, PHR (Médicos por Derechos Humanos). Según PHR, en Bahrein, el gas lacrimógeno fue utilizado conscientemente como arma de asalto durante y después del levantamiento de febrero de 2011, hasta el día de hoy. Bahrein utilizó el gas lacrimógeno de manera especialmente repetida e intensa. También de otros países llegan informaciones sobre nuevas formas de utilización del gas lacrimógeno.
Método tradicional
El gas lacrimógeno es un método probado. CN fue descubierto en 1869. En la Primera Guerra Mundial las partes en conflicto utilizaron gas lacrimógeno. En todo el mundo fue usado para disolver manifestaciones y levantamientos. El New York Times titulaba en 1922: “Gas lacrimógeno detiene disturbios”, durante un levantamiento de presos en Michigan. Holandeses recuerdan especialmente los enfrentamientos con los ocupantes de viviendas en los años 70 y 80.
A menudo, el gas lacrimógeno es utilizado de forma exagerada, como por ejemplo en las protestas ciudadanas en Corea del Norte en 1987. Respecto a casos más recientes, el PHR menciona entre otros a Chile, donde en 2011 se utilizó gas lacrimógeno en protestas de más de 30.000 personas. El uso del gas se detuvo cuando se planteó la posibilidad de que el producto químico podría llegar a provocar abortos. También Turquía, Uganda, Israel, Honduras y Grecia son mencionados como países en los cuales el gas lacrimógeno ha sido empleado desproporcionadamente contra la gente.
El uso es importante
En Bahrein y anteriormente en Egipto y Yemen se han llevado a cabo muchas discusiones sobre el uso del gas. Durante las protestas en Yemen se habría utilizado gas CN que, incluso, habría pasado su fecha de vencimiento lo que lo hace todavía más dañino. En Egipto no solamente hay informaciones del uso de CS sino también de gas CR.
Pero no solamente es importante el producto. “Por cierto en el caso de CS la composición química ofrece menos riesgos,” dice Pascal Paulissen, director del proyecto efectividad de armas en el instituto de investigación holandés TNO. “Pero lo que realmente es riesgoso de un producto, depende de su uso: en qué circunstancias, de cerca o de lejos, a quién afecta, etc.”
Y ese uso es justamente lo que falla a veces, dice Karim Ennarah, de la Iniciativa Egipcia para Derechos Personales. “No tenemos pruebas de que en las manifestaciones en Egipto se hayan utilizado otros productos que el gas CS; las investigaciones continúan. Pero hay muchos casos de heridos producto del uso constante de gas lacrimógeno, a corta distancia y por períodos largos.” La Iniciativa ha entablado un proceso contra las autoridades egipcias por el uso de gas lacrimógeno y otros métodos de represión.
Hasta ahora Bahrein es el ejemplo más extremo: según PHR el gas lacrimógeno fue utilizado durante 500 días, no solamente en manifestaciones sino también como ataques directos contra ciudadanos en sus hogares y sus vehículos. A pesar de que el gas lacrimógeno está clasificado como “arma no letal”, desarrollado para infligir la menor cantidad de heridas, puede ser muy peligroso si no se le utiliza según estrictas medidas. “Lo que se utiliza como arma, se transforma en un arma”, resume la investigadora Marissa Brodney.
Vacío legal
Llama la atención que para los militares el uso de gas lacrimógeno esté prohibido pero no para la policía. Según la Convención de Armas Químicas de Naciones Unidas, el uso de gas lacrimógeno está vedado en conflictos armados. La misma convención incluye el uso de armas químicas mucho más letales como gas nervioso.
No existen regulaciones internacionales de cómo debe utilizarse el gas lacrimógeno en cada país. Las reglas al respecto varían según el país. Si se utiliza el gas lacrimógeno como arma en lugar de medio para contener manifestaciones, puede ser que se esté violando convenios internacionales sobre derechos humanos, como se acusa actualmente a Bahrein.
Fase de transición
Paulissen de TNO señala también un desarrollo positivo: “Antes de la Primavera Árabe, en muchos países árabes se solía utilizar a las fuerzas militares para reprimir a la población”, dice. “Ahora se puede notar en convenciones y conferencias que se están buscando alternativas: ¿cómo utilizar medios suficientes –no demasiados- para conseguir un propósito? Pero solamente reemplazar el procedimiento, como por ejemplo gas lacrimógeno en lugar de balines de goma, no es suficiente. Hay que saber cómo utilizarlos. Es un proceso de aprendizaje."
Formas de Protección
¿Qué hay que hacer para protegerse de los gases lacrimógenos? Los activistas se intercambian constantemente consejos.
Un método popular es cubrirse la cara con un paño empapado con vinagre o limón. En Jartum, los manifestantes tuvieron que comparecer ante la justicia debido a que llevaban siempre una botella de vinagre consigo: una señal clara de que se preparaban para disturbios. El neurotoxicólogo Remco Westerink opina que utilizar ácidos no es un método recomendable: CN tiene ya ácido clorhídrico como producto restante, y también CS reacciona con ácidos.
Pero también el enjuagarse con agua, como se suele recomendar, es bastante riesgoso si no se sabe qué tipo de gas se utilizó: el efecto de CR y de una variante de CS se agudiza justamente con el agua. Otros consejos de activistas (aceite de linaza, usar cremas, justamente no usar cremas, lavar o no lavar la ropa, etc.) son desmentidos en otros sitios. Aunque existen algunas cosas que no son aconsejables: usar lentes de contacto o maquillaje, y restregarse los ojos.
Lo único que realmente ayuda en caso de un ataque con gases lacrimógenos: cubrirse lo mejor que se pueda y, lo más importante, largarse del lugar lo más rápido posible.