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8 August, 2012 - 13:40

Indemnizaciones para víctimas de Lubanga en el Congo

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Víctimas del barón de la Guerra congoleño Thomas Lubanga tienen derecho a indemnizaciones. Esto fue ordenado el martes por la Corte Penal Internacional.
El mes pasado, Lubanga fue condenado a 14 años de prisión por reclutar niños para su ejército rebelde, la Unión de Patriotas Congoleños. Esta es la primera vez que el tribunal en La Haya ha ordenado que haya reparaciones a las víctimas en el contexto de un caso. En una declaración de prensa, la CPI sostiene que las propuestas para indemnizaciones serán recogidas por el Fondo de Seguridad para las Víctimas y serán presentadas al tribunal para su aprobación. El fondo fue establecido bajo el Estatuto de Roma en 2002 como una forma de beneficiar a las víctimas de crímenes y sus familias dentro de la jurisdicción de la CPI.
¿Quiénes son las víctimas?
La CPI define a los beneficiarios de eventuales indemnizaciones como: “víctimas directas o indirectas que sufrieron daños a consecuencia del crimen de captar, reclutar y utilizar niños menores de 15 años en Ituri, República Democrática del Congo DRC, desde el 1 de Septiembre de 2002 hasta el 13 de Agosto de 2003. Esto incluye a miembros de la familia o víctimas directas, así como a personas que intervinieron para ayudar a las víctimas o para prevenir que se cometiera dicho crimen.
El número de personas que pueden optar a compensaciones todavía no está claro. Según el director ejecutivo del Fondo de Seguridad para las víctimas, Pieter de Baan, la cantidad podría llegar a los miles. El presupuesto para las indemnizaciones será determinado después de una exhaustiva investigación. “Junto con el Fondo, un grupo de expertos consultará a las víctimas y a sus comunidades acerca de cómo implementar las reparaciones,” dijo De Baan a Radio Nederland.
Esperanzas de ex niños soldados
Según el comunicado de prensa de la CPI, las formas de reparación por parte del Fondo podrían incluir las siguientes: “campañas para mejorar la posición de las víctimas; extender certificados que reconozcan su sufrimiento; actividades de acercamiento y promoción, así como programas educacionales que otorguen información y que tengan el propóxito de reducir la estigmatización y marginalización de las víctimas, evitando cualquier tipo de discriminación.” Estos programas podrían ser llevados a cabo por ONGs locales.
[related-articles]Antes que se anunciara el veredicto de Lubanga, la corresponsal de Radio Nederland en Goma, Mélanie Gouby, habló con algunas de las víctimas del barón de la guerra. Sus conclusiones dejaron en claro que en la década transcurrida desde el fin de la segunda guerra del Congo, los antiguos soldados han madurado, pero también sus necesidades de vida.
Un ex soldado entrevistado dijo que esperaba recibir dinero para fomentar su negocio. “Yo tengo un pequeño negocio de alimentos en la ciudad,” dijo Guillan, de 24 años. “Pero ese soy yo. Todos tenemos diferentes deseos.” El mismo joven manifesto su escepticismo sobre los actuales programas de rehabilitación tendentes a adaptar a los ex soldados a un entorno social normal y reintegrarlos a las comunidades. “Yo no tengo tiempo de ir a reuniones a cantar canciones estúpidas”, dice haciendo referencia a los crecientemente poco aptos pasatiempos en las sesiones de reintegración.
Involucrando a los lugareños
En cualquier caso, Guillan y sus compañeros niños soldados pueden contar con más que solamente gestos simbólicos: consultas a las víctimas pueden derivar efectivamente en programas de ayuda a gente para iniciar sus negocios. Según De Baan, sin embargo, dinero en efectivo nunca llegará a sus manos. “No tenemos suficiente dinero para eso,” explica el director del fondo. “Además podría tener un efecto estigmatizador. Algunas de las víctimas son vistas como victimarios. La gente podría mirarlos con resentimiento si reciben dinero.”
De Baan especifica que el equipo del Fondo se abocará ahora a la implementación de las reparaciones en la región involucrando a comunidades locales y sus líderes, prestando especial atención a grupos como las víctimas niños y mujeres. Entretanto, el fondo investigará como pueden ser suplementadas las finanzas. Además de las contribuciones fijas a la CPI, los países pueden hacer donaciones al fondo.
El año pasado, Holanda donó 250.000 euros al fondo. Ahora la organización está negociando posibles futuras donaciones con un número de países africanos. La República Democrática del Congo actualmente no es un donante pero, según de De Baan, una buena cooperación entre el Fondo y el país involucrado en un caso de compensaciones es requisito esencial para medidas de reparación exitosas.