El Gobiero holandés intenta restringir la Ley de Libertad de Información, WOB. Dicha ley otorga a ciudadanos, periodistas e investigadores la posibilidad de solicitar documentos del Gobierno. Esto ha llevado a algunas revelaciones embarazosas acerca de los costos de la Familia Real holandesa, los gastos de los ministros y la invasión a Iraq.
Pero el Gobierno sostiene que los periodistas están abusando de la Ley de Libertad de Información. Ahora está sugiriendo no dar curso a las "peticiones injustificadas", no revelar debates internos e introducir condiciones en el uso de los documentos con castigos que pueden llegar hasta un año de prisión.
Periodistas y otros ciudadanos argumentan que la restricción de la ley dificultará o, en algunos casos, hará imposible una fiscalización del Gobierno por sus acciones.