El crucero con más de 2.000 pasajeros a bordo que, debido a una avería, estuvo durante dos días a la deriva en el Mar Báltico, logró este lunes por la mañana atracar en el puerto sueco de Nynäshamn.
El buque MSC Opera, de la compañía naviera italiana MSC, se encontraba desde el sábado a la deriva y sin electricidad, una desagradable experiencia para los miles de pasajeros.
Entre los viajeros se encontraban unos 500 holandeses. Según uno de ellos, Theo Ross, los problemas comenzaron cuando el crucero abandonó el puerto de San Petersburgo. “En determinado momento, se apagó uno de los motores. Aún quedaba otro funcionando, pero a bordo fallaron muchos sistemas. No teníamos electricidad ni agua, y los baños dejaron de funcionar.”
El capitán decidió continuar navegando a media potencia hasta la británica Southampton, la destinación final, aunque se había previsto una escala en la capital danesa de Copenhague. Ros considera que la decisión fue errónea, ya que el domingo también falló el segundo motor, dejando al buque a merced de la corriente.
Al cortarse la electricidad, no había agua ni luz, y no se podía cocinar. Pero el mayor problema a bordo era la higiene. Los pasajeros no podían utilizar los baños, lo que provocó un hedor insoportable.
No se registró a bordo pánico ni nerviosismo, afirma Theo Ros. Sí había frustración por la falta de información. “Hubo gente que amenazó recurrir a abogados, pero por lo general se mantuvo la calma.”
El domingo por la noche, un remolcador danés rescató al MSC Opera. La compañía naviera MSC se encarga de que los pasajeros regresen a casa vía Estocolmo. Los damnificados podrán volver a hacer el viaje gratis en diciembre, durante el invierno europeo…