Después de 16 años de desaparecer sin dejar rastro, ahora está tras las rejas: el general Radko Mladic. El militar es directamente responsabilizado por el baño de sangre más atroz perpetrado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Tropas del general serbo bosnio llevaron a cabo en julio de 1995 una masacre de al menos 7.800 hombres musulmanes.
“Todos los criminales de guerra deben enfrentar la justicia”, dijo el presidente serbio Boris Tadic al dar a conocer, aliviado, que sus servicios secretos habían detenido a Radko Mladic. Mladic fue uno de los personajes principales en la guerra de la ex Yugoslavia. Al servicio del entonces presidente Slobodan Milosevic, las tropas de Mladic ingresaron a la predominantemente islamita Bosnia.
Venganza
Mladic vivió sus momentos de mayor prominencia como comandante del ejército cuando ingresó al enclave bosnio de Srebrenica el 11 de julio de 1995. La población se mantuvo oculta en un campamento de los militares holandeses de Naciones Unidas en la cercana Potocari. Para las cámaras, un satisfecho Mladic caminó por las calles de la bombardeada Srebrenica.
“Aquí estamos, el 11 de julio de 1995 en la serbia Srebrenica, justo antes de la Festividad Serbia. Entregamos esta ciudad a la nación serbia. Recordamos nuestro alzamiento contra los turcos y ha llegado el momento de tomar venganza contra los musulmanes.”
Negociadores bajo presión
Los cascos azules holandeses no pueden contener a Mladic, no reciben apoyo desde el aire de la OTAN y las Naciones Unidas, y se ven obligados a negociar con Mladic acerca de la rendición del batallón holandés y de la evacuación de miles de refugiados del campamento.
El negociador holandés Tom Karremans:
“Mladic me había amenazado con matar a tiros con todos los medios a su alcance a todos los rehenes, que entretanto estaban en su poder, más al batallón del campamento de Potocari, más todos los refugiados que habían llegado a nuestro lado. Y esos eran muchos.”
[related-articles]Finalmente Karremans creyó que los refugiados serían llevados a salvo a territorio bosnio. El propio Mladic tranquilizó a los musulmanes: “Todos pueden quedarse, todos los civiles están seguros.” Poco después los hombres fueron separados de las mujeres y los niños, y transportados en buses. Pocos días después por lo menos 7.800 hombres habían sido asesinados.
Ese mismo mes, Ratko Mladic fue acusado de genocidio por el tribunal para Yugoslavia de La Haya. El portavoz Christian Chartier lo dio a conocer el 25 de julio de 1995:
“Radovan Karadzic y Ratko Mladic son acusados de genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y violación de la Convención de Ginebra.”
Pero Mladic logró escapar de las manos de la justicia. Bajo el gobierno del presidente Milosevic no necesitó temer por un arresto. Pero cuando Milosevic fue detenido y llevado ante al Tribunal para Yugoslavia en La Haya, Mladic debió esconderse de inmediato. La situación duró varios años hasta el 26 de mayo de 2011. Se espera que Ratko Mladic, tal como ocurrió con sus compañeros Milosevic y Radovan Karazic, sea puesto a la brevedad posible en un avión y enviado a Holanda para que responda ante el Triubunal para Yugoslavia en La Haya.