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22 June, 2011 - 09:18

Colombia: Periodismo, sinónimo de muerte

Colombia: Periodismo, sinónimo de muerte  data/files/lopez655.jpg

Mario Esteban López, periodista colombiano, estuvo a punto de ser estrangulado y quemado vivo por denunciar irregularidades sociales.

Por Marta Garrido

Mario, de 28 años de edad, es una víctima más de la violencia que sufren los periodistas en Colombia.
“El 31 de mayo por la tarde, cuando conducía rumbo al canal de televisión donde trabajo, dos desconocidos se subieron a mi automóvil, me apuntaron con un arma y me obligaron a salir de la ciudad. Después me empezaron a rociar gasolina por el cuerpo y por el auto”, cuenta Mario López a Radio Nederland.

Este periodista colombiano, natural de la ciudad de Ipiales (departamento de Nariño) no puede creer que aún esté vivo. “Mientras iba en el auto, en un instante de desesperación, me tiré al volante del carro y éste frenó bruscamente a un lado de la carretera. Entonces pude salir, pero los criminales me alcanzan y me empiezan a golpear y me vuelven a subir al auto para prenderlo, y a mí también”, recuerda López. “En ese momento llega una camioneta y les dice a los criminales que la policía está cerca y entonces emprenden la huída”.

Suerte, casualidad o milagro. El caso es que hoy este periodista director del canal regional 22 RAV Televisión puede testificar, en primera persona, lo peligroso que es hacer periodismo social en Colombia y denunciar ciertos temas. “Hace unos meses estuve haciendo unas investigaciones sobre unos expendios de droga en mi ciudad y recibí unas llamadas con groserías y amenazas”, narra López. “Además, un mes antes del atentado hice algunas denuncias públicas sobre la administración actual en la alcaldía. Después de hacer la investigación de una noticia, el alcalde me llama a su despacho y me amenaza directamente diciendo que no tenía autorización para emitir eso y me recomienda "que me cuide".

El trabajo de Mario López es netamente social y “un poco altruista”, pero eso no cambia que haya motivos para hacerle callar. Por eso, López pidió ayuda a la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) de Colombia, organización que lo incluyó en el Programa de Protección para Periodistas impulsado por el Gobierno nacional.

El Ministerio del Interior y la policía van a prestar medidas de protección a López para que pueda desempeñar su trabajo en Ipiales. “Esperemos que estas medidas sean útiles, aunque desafortunadamente, el hecho de que un periodista tenga cierta protección no le garantiza del todo su seguridad”, comenta a Radio Nederland Andrés Morales, director ejecutivo de la FLIP.
“En octubre habrá elecciones municipales, departamentales y locales, en las que el ambiente electoral y político es bastante perjudicial para la seguridad de los periodistas, y suelen incrementarse las amenazas por las denuncias que hacen éstos sobre los candidatos. Esto puede poner en riesgo la labor de López en Ipiales”, advierte Morales.

[related-articles]Por tal razón, desde la FLIP se exige poner fin a la impunidad. “La administración de Justicia ha dado muy pocos resultados sobre los casos de asesinatos y agresiones a periodistas. Desde la FLIP creemos que la mejor solución es que la justicia logre condenar a los responsables de los ataques a la prensa, pues, la impunidad es un incentivo para que los agresores sigan atacando a periodistas el día de mañana”.

Por su parte, López siente “temor al saber que quizá me puedan matar, pero si algún día atentan contra mi vida, que éste sea el registro de la voz de la verdad. Recuerden que el silencio también habla”.