Las medidas de austeridad del Gobierno holandés, por un monto de 18 mil millones de euros, afectarán prácticamente a todos los sectores y actividades de la vida holandesa. Pero, también repercutirán en el extranjero, particularmente en países en vías de desarrollo.
El gobierno holandés quiere ahorrar 18.000 millones de euros. Esto significa que deberá haber severos recortes. Militares, artistas, trabajadores de los medios de comunicación, inválidos y jubilados, prácticamente nadie se escapa. Pero los ahorros no solamente traen consecuencias para Holanda, sino que se hacen sentir mucho más allá de las fronteras, especialmente en los países en desarrollo en Asia, África y América Latina. A pesar de esto, algunos proyectos pueden seguir adelante por sus propios medios.
De “vergonzante” califica Farah Karimi, directora de OxfamNovib, las consecuencias de los recortes para su organización de ayuda al desarrollo. Como consecuencia de las medidas gubernamentales, deberá prescindir de una cuarta parte de su presupuesto. No obstante, en lugar de recortar en diversos puntos, la organización ha optado por una medida drástica, y suspenderá sus actividades en Latinoamérica y Asia Central.
“Estamos reduciendo en varios países,” precisa la directora, “con ello se pierde presencia. Al mismo tiempo, centrarse en cosas más específicas tiene sus ventajas, porque se puede invertir en especialización, y al final se puede sacar una ventaja de la desventaja. Estamos obligados a prestar mucha más atención a nuestro puntos fuertes, es decir a los problemas de pobreza e injusticia. Eso tiene lados positivos”.
Mayor concentración
Las tres grandes organizaciones holandesas de ayuda al desarrollo, OxfamNovib, ICCO y Cordaid, coinciden en su diagnóstico acerca de las consecuencias de los recortes. Entre tanto, eligieron abandonar algunos países y concentrarse más en temas especiales: el desarrollo de la agricultura, labores sociales y participación social. Por una parte, abandonar regiones enteras es doloroso, pero por otra, la modificación de la política se había venido estudiando desde hace algunos años, aunque que ahora debe agilizarse.
Mientras en el 2010, el Gobierno concedió subsidio por 131 millones de euros a ICCO, este año algo más de 76 millones. En Camerún, la salida de la organización llevó a la suspensión de un gran proyecto de madera sostenible. Es una lástima, opina Peter Oomen, administrador regional en Malí, pues la iniciativa tenía muchas posibilidades y se había invertido mucho. Además, estaba directamente relacionado con una de las tareas prioritarias: empresariado social.
[related-articles]“Estaban a punto de iniciar una explotación forestal sostenible,” señala, “eso significa que producirían madera certificada: la tala no destruye el bosque y, además, la población local obtiene bastantes provechos. Este proyecto debió suspenderse a raíz de los recortes. Y, personalmente dudo que las comunidades sean capaces de salir adelante sin ayuda. Especialmente porque la tala ilegal en un país como Camerún es una amenaza siempre presente.”
Propios medios
Oomen asegura también que la interrupción de la ayuda no lleva inmediatamente a una suspensión de todos los proyectos. Un proyecto de salud en Ghana, por ejemplo, fue capaz de salir adelante por sus propios medios. “Allí continuamos activos,” enfatiza, “mientras nuestros asociados eran lo suficientemente fuertes para solicitar dinero a su propio Gobierno y a otros donantes. De todas maneras, seguimos apoyándolos económicamente, pues nosotros mismos queríamos aprender, por ejemplo a través de un instituto de educación en una organización de salud. En realidad, nuestra decisión de suspenderlo no es tan grave.”
Cooperación política
Nico van Leeuwen, coordinador de Cordaid para América Central, detecta un peligro adicional para los programas de ayuda al desarrollo holandeses. Con el cierre de una embajada holandesa también desaparece la cooperación entre esa embajada, Cordaid y ONG’s locales. En Guatemala, por ejemplo, por esas razones desaparece dentro de dos años un proyecto de cooperación para incorporar a la población a la política local, entre otras formas, invirtiendo en la lucha contra la corrupción y en la legislación social.
“Yo creo que ése es uno de los buenos ejemplos de cómo debe ser una cooperación entre un programa bilateral y un programa de cofinanciación. La embajada está estudiando la situación y la conduce desde el punto de vista del Gobierno, mientras nosotros lo hacemos desde el punto de vista de la sociedad. Los procesos democráticos tienen lugar en los sitios donde la sociedad y las autoridades se encuentran,” comenta Van Leeuwen.
Este tipo de procesos es extremadamente frágil. Según Van Leeuwen ahora se está empezando a notar que Holanda está perdiendo lentamente su influencia. Como consecuencia del cierre de embajadas, Holanda ya no pueda ejercer presión política en esos países.
Salir de un país nunca es fácil, advierte la directora de OxfamNovib, Farah Karimi, cuya preocupación acerca de las posibilidades de las organizaciones locales para continuar sus actividades es compartida también por ICCO y Cordaid. Por otra parte, Holanda no es el único país que reducirá la ayuda al desarrollo.