Una bloguera lesbiana de la capital siria, Damasco, resultó ser un señor estadounidense en Escocia. En Barhéin, los activistas anti gobierno bloquearon los servicios médicos. Y el promotor de la primavera árabe, Mohamed Bouazizi, no fue maltratado antes de prenderse fuego él mismo. Al parecer no solamente algunos gobiernos sino también los rebeldes manipulan las redes sociales.
¿Cómo es posible que nos dejemos engañar tan fácil? El rol de las redes sociales ha sido celebrado en todas partes, pero lo cierto es que la información que ofrecen Facebook y Twitter es a menudo sesgada.
Los dirigentes de las dictaduras árabes utilizan los medios para promover sus puntos de vista: esto es un hecho conocido. Bloquean sitios web y detienen a los blogueros de oposición. Pero en las redes sociales corren también los rumores más repugnantes: por ejemplo, que hombres del coronel Muamar Gadafi habrían robado fragmentos humanos de una morgue para presentarlos ante las cámaras como víctimas de bombardeos de la OTAN.
Propaganda
En su libro El engaño de Internet, Evgeny Mozorov se refiere a los políticos occidentales como ingenuos. Según Mozorov no es poco habitual que ‘el grito de auxilio de un sirio común’ sea un mensaje de propaganda.
‘Los regímenes tienen métodos muy refinados’, asegura el autor. ‘Cualquiera que reciba emails de publicidad de empresas farmacéuticas o aseguradoras, puede estar seguro de que recibirá también mensajes de los gobiernos iraní o sirio. Una de las razones para que esto suceda es que todos utilizan la misma empresa de relaciones públicas’.
Por su parte los opositores a las dictaduras suelen también distorsionar un poco los hechos para que favorezcan sus posiciones. ‘El hermetismo de los servicios secretos y las manipulaciones informativas de un gobierno son por supuesto de mayor alcance e influencia, pero no por ello tenemos que ser menos críticos con los opositores’, opina el arabista Corné Hanssen.
¿Quién mata a quién?
Ambas partes hacen lo que pueden para mostrar que la otra miente. A veces los grupos a favor y en contra de un régimen utilizan las mismas imágenes para afirmar lo que les convenga: las imágenes son auténticas, lo que cambia radicalmente es la interpretación. La cadena Al-Jazeera y un sitio web yemenita mostraron el mismo cadáver en dos noticias distintas: en un caso se hablaba de una víctima del régimen sirio, en el otro de un poeta yemenita. ¿Cómo saber realmente quién fue asesinado y por quién en Jisr al-Shoughour?
¿Por qué todos dudan de la confesión de un supuesto terrorista en un canal estatal, pero no, o mucho menos, de los ‘soldados desertores’ que aparecen en alguna otra filmación? Según Niels ten Oever, de Free Press Unlimited, la gente tiene la tendencia a dar por cierto lo que ofrecen los blogueros y los usuarios de Twitter.
[related-articles]‘Buenos’ y ‘malos’.
En los recientes levantamientos populares en Egipto, Túnez, Siria, Barhéin y Libia, los roles quedaron rápidamente perfilados: los manifestantes eran ‘los buenos’ y los gobiernos ‘los malos’. Sin embargo y a pesar de tener de su lado la superioridad moral – algo que además es distinto según del país que se trate, como advierte el arabista Hanssen – , esto no significa que los opositores automáticamente sean ‘la voz del pueblo’. La mayoría de la población no se atreve a poner en Internet su opinión y es muy cuidadosa a la hora de buscar información. Cuando logran conectar con la red son muy pocos los que hablan de sus experiencias. ‘En Siria hay muy poca libertad técnica y social en Internet’, dice Ten Oever. ‘El régimen tiene acceso al registro de los usuarios, de manera que sabe quién hace qué y cuándo en la red’.
El riesgo es real: una vez que fue aplastado el levantamiento en Barhéin, los blogueros más activos recibieron largas penas de cárcel. Además, para quienes reciben la información no hay matices: se trata de noticias a favor o en contra del levantamiento, provenientes de los grupos rebeldes o de los propagandistas del régimen.
Piloto en Trípoli
Otro ejemplo: las imágenes de ‘agentes de policía golpeando manifestantes’ eran en realidad filmaciones iraquíes de la Primera Guerra del Golfo. En Túnez, ‘la víctima de una violación’ nunca fue violada. Radio Nederland Wereldomroep investigó también el persistente rumor, en los medios mundiales, de un piloto kamikaze en Trípoli: finalmente quedó en evidencia que el piloto sigue con vida.
La apariencia de apertura informativa es peligrosa porque influye la opinión de la gente y, en consecuencia, la toma de decisiones políticas. Tal como señala Morozov: ‘quienes toman las decisiones también miran CNN’.