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11 May, 2002 - 13:56

Adiós a Pim Fortuyn

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Decenas de miles de personas presenciaron las honras fúnebres del asesinado político Pim Fortuyn, en Rotterdam. En los últimos días, miles de holandeses lamentaron la muerte del carismático político, quien ocasionó un revuelo en la política holandesa. El crimen causó tristeza e ira. Muchos se preguntan por qué este magnicidio ocurrió en Holanda. ¿Por qué se dio muerte a un político que expresaba sin rodeos lo que pensaba? ¿Qué está sucediendo en Holanda? ¿Por qué una reacción tan masiva ante este asesinato?

Carin Tiggeloven

Cabe preguntarse si el político Pim Fortuyn expresaba acertadamente la insatisfacción que reinaba desde hace algún tiempo entre los holandeses, o si ha exagerado el grado de descontento. Holanda es un país próspero y rico, su economía marcha bien, logró reducir el nivel de desempleo de los años 80 y se le tiene en cuenta en el escenario económico internacional. Hace una semana, la revista británica The Economist señaló que Holanda es un ejemplo para muchos otros países. Aún así, no todos los ciudadanos parecen satisfechos con el modelo de consenso holandés, en el que todo se soluciona mediante exhaustivas negociaciones.

[related-articles]Pim Fortuyn opinaba que la coalición de los socialdemócratas y los partidos de centro y de derecha, que gobierna desde hace 8 años, ha dejado el país en ruinas. Es cierto que las listas de espera en los hospitales se alargaron, aunque la situación todavía no es tan dramática como, por ejemplo, en Gran Bretaña. En el campo de la enseñanza, las clases son demasiado grandes y los profesores deben limpiar las aulas. Sin embargo, esto último no ocurre exclusivamente en Holanda, ya que es práctica usual en Canadá. Actualmente se está haciendo todo lo posible por aumentar el número de profesores.

Otro tema de gran importancia, y que figura en los programas de todos los partidos gubernamentales, es el de la seguridad. A pesar de que en Holanda se puede transitar sin temor en las calles, el Gobierno no ha logrado eliminar el sentimiento de inseguridad que reina entre la población.

Cuando, hace ocho años, asumió el poder, la coalición gubernamental gozaba de un amplio apoyo entre los holandeses. Poco a poco, el primer ministro Wim Kok fue perdiendo su atractivo. Al igual que en otros países, el número de personas que acude a las urnas disminuye gradualmente, y el abismo entre el electorado y los políticos aumenta constantemente. La coalición tampoco ha logrado eliminar esa brecha.

A lo largo de estos 8 años, el Gobierno del primer ministro, Wim Kok, tuvo que hacer frente a dos grandes catástrofes: una explosión en una fábrica de fuegos artificiales en un barrio urbano, que causó la muerte de 22 personas, y un incendio en una discoteca, en el que murieron 13 jóvenes. Ambos siniestros se podrían haber evitado si las autoridades hubieran aplicado con rigidez los reglamentos. Ambos casos son considerados una grave omisión de las autoridades responsables.

Pim Fortuyn apeló a los sentimientos de insatisfacción de muchos ciudadanos que no obtienen respuesta de los políticos, cuyo idioma no entienden. Es posible que ya antes de la aparición de Fortuyn, estos ciudadanos habían dejado de acudir a las urnas. Para ellos, Fortuyn se había convertido en su líder y, aunque haya fallecido, todavía desean darle su voto.

Por tal razón, el resultado de las elecciones generales del próximo miércoles es muy incierto, y aún más incierto es lo que ocurrirá después de los comicios. Al mismo tiempo, responder a esa insatisfacción que permaneció oculta durante tanto tiempo es un enorme desafío para todos los partidos políticos. Sin embargo, el futuro no sólo depende de la política. En palabras del obispo Van Luyn durante la misa de cuerpo presente que se celebró hoy para Fortuyn: cada individuo debe asumir a su propia responsabilidad.