Los abogados de Pim Fortuyn quieren proceder judicialmente contra algunos políticos holandeses por ‘inducción al odio'. Según los abogados, los políticos Ad Melkert, del partido social demócrata PvdA, y Paul Rosenmöller, del partido de los Verdes, alimentaron con sus declaraciones los sentimientos de odio contra el político, que fue asesinado la semana pasada. Los dos abogados están considerando igualmente acusar a algunos periodistas, por la misma razón.
Carin Tiggeloven
Según Gerard Spong y Oscar Hammerstein, el propio Fortuyn les habría pedido proceder contra los ‘culpables', en caso de ser asesinado. Gerard Spong aseguró que los políticos situaron a Fortuyn cerca de los nazis, con calificaciones como ‘Eichmann', o diciendo que tenía la inteligencia de Hitler y el atractivo de Himmler. Según los abogados, esas calificaciones son motivo más que suficiente para un juicio.
Hasta la muerte de Fortuyn, la semana pasada, el debate electoral se estaba crispando de manera desconocida en Holanda. El líder del partido socialdemócrata, Ad Melkert, comparó a Fortuyn con el político francés de extrema derecha, Jean Marie Le Pen, y cuando Fortuyn sugirió abolir el artículo número 1 de la Constitución holandesa, que prohíbe la discriminación, el líder del partido liberal de izquierda D66, Tom de Graaf, reaccionó diciendo que ‘muy cerca de aquí está la casa de Ana Frank'.
Estas fuertes reacciones respondían a las declaraciones del propio Pim Fortuyn, que nunca fueron precisamente suaves. El político comparó, por ejemplo, a la ministra de Salud con Osama bin Laden y aseguró que el Islam era una cultura retrógrada. Fortuyn opinaba que todo el mundo puede decir lo que quiera, siempre y cuando no promueva o llame a la violencia.
Para sostener su acusación, los abogados de Fortuyn se basan en el artículo 137 del Código penal holandés que prohíbe la incitación al odio por motivos de raza, religión, convicción, sexo o inclinación sexual. La pena máxima para este tipo de delitos es de un año de cárcel. No obstante, expertos en derecho penal opinan que aquí no hay caso jurídico, porque nadie emprendió una campaña de odio en contra de un ciudadano, en el sentido del artículo 137.
Es curioso que los correligionarios de Pim Fortuyn, un político que utilizaba la palabra como arma, acusen ahora a otros políticos por sus declaraciones. No se sabe si estas acusaciones llegarán realmente a la corte, ni menos cuál podría ser el resultado de un proceso contra figuras de reconocida trayectoria democrática como Melkert y Rosenmöller. De lo que no cabe duda, es que el asesinato de Pim Fortuyn dejará una marca indeleble en las elecciones generales holandesas, que tendrán lugar este miércoles.