En una jornada tranquila, que desde ya es una esperanza para la democracia en México, el PRI triunfó ampliamente en elecciones locales en tres distritos. El PRD se queja de irregularidades y el oficialista PAN, lame sus heridas.
Fernando Cabrera / Agencias
En sí la reciente victoria electoral del Partido Revolucionario Institucional, PRI, en tres distritos, entre ellos el Estado de México, era predecible. Casi todos los indicadores y pronósticos previos a los comicios ya lo habían adelantado. Además el PRI desde hace años ya gobierna en los tres Estados: Coahuila, Nayarit y el Estado de México. ''De modo que difícilmente se puede hablar de un perdedor'', dice Nicolás Loza, profesor investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales FLACSO, en la ciudad de México.
Lo sorpresivo fue la gran diferencia de porcentajes acumulados por el ganador sobre sus inmediatos seguidores. Con una ventaja de 40 puntos porcentuales sobre el Partido por la Revolución Democrática, PRD, el PRI puede ahora jactarse de haber recobrado la fuerza de antaño.
Por otro lado, también se esperaba una competencia más cerrada entre el PRD que está en segundo lugar y el partido oficialista PAN. Eso no fue así y la diferencia entre estos dos fue casi del doble en favor del primero.
Una lectura rápida de los resultados podría llevar a la conclusión de que el electorado habría emitido una especie de voto castigo contra el oficialista PAN. Sin embargo, históricamente el PRI siempre fue muy fuerte y tuvo mucha presencia en los tres Estados donde ayer se llevaron a cabo los comicios, de modo que según Loza, ''lo que sucedió en estos tres Estados no es transportable a lo que podría suceder dentro de un año a nivel federal".
Nadie puede predecir el futuro, es cierto, pero queda claro que estos comicios dejan abonado el terreno para un eventual retorno de un PRI fortalecido y con márgenes de victoria bastante amplios, aunque para eso habrá que esperar el desarrollo de la contienda entre el PRD y el PAN.