En pocos años podremos consumir una hamburguesa producida en laboratorio. Es un producto holandés que puede convertirse en el arma para erradicar el hambre en el mundo. Pero, ¿habrá quién lo coma?
La población mundial aumenta muy rápidamente y la demanda de carne también. Dentro de poco tiempo, la cantidad de reses no será suficiente para atender la demanda. Científicos de la universidad de la ciudad holandesa de Maastricht desarrollaron una técnica para producir hamburguesas en el laboratorio (ver gráfico).
Ese proceso insume unas seis semanas. El jefe del proyecto, el fisiólogo Mark Post lo explica así: “Ese es el tiempo que necesitan las células para reproducirse. No se trata de pensar por la mañana 'esta noche quiero comer hamburguesas' y por la noche tenerlas listas”. En realidad, el producto no sale de un tubo de ensayo sino de un cultivo.

Big Whopper
Post cree que la primera hamburguesa saldrá del laboratorio dentro de un año. Pero ¿será apetecible? El profesor respondió: “Por supuesto que sí, de eso se trata: una hamburguesa es para comerla. Entonces debe tener el sabor y verse como una 'real'. Queremos mostrarle al mundo que, en principio, es posible obtener un producto de esta forma. Aunque todavía hay mucho escepticismo respecto a nuestra tecnología.”
[related-articles]El desarrollo de esta hamburguesa costó 250.000 euros. "Una verdadera Big Whopper”- en palabras de Post. El profesor agregó: “El gobierno holandés invirtió mucho en esta investigación para producir carne artificial. En este campo Holanda ocupa el primer puesto.”
El proyecto deberá ser continuado por el sector comercial. “Ello requiere una gran inversión y mucho trabajo, pero esta carne podrá ser producida en un plazo de diez a veinte años”- explicó el profesor Post.
Déficit de alimentos
La carne artificial (no solo la vacuna sino también de aves y ovina) puede ayudar a solucionar el problema de la alimentación. Además, agrega Post, no será necesario sacrificar animales, se necesitará menos energía y muy poco terreno. Ello redundará en una menor emisión de los gases de efecto invernadero liberados durante la explotación tradicional de ganado.
Los productos sustitutivos de la carne no han sido aceptados de forma masiva, por lo que cabe preguntarse si la gente comerá carne de laboratorio.
“Yo mismo deberé acostumbrarme a la idea de que este producto no es completamente natural- dice Post, y agrega- y que se reduce a una simple tecnología como criar un animal. Pero esto no es nuevo: el queso se produce en fábricas. En definitiva se trata de un cambio de mentalidad y la gente es suficientemente flexible.”
Tendencias alimentarias
Dé van de Riet, de la Corporación Ganado, Carne y Huevos, tiene sus dudas: “Hay mucha resistencia a todo lo relacionado a manipulación genética. Los investigadores pueden crear muchas cosas, pero otro asunto es que la gente lo compre”.
En opinión de van de Riet, existe una gran barrera contra la carne artificial y lo aclara así: “La tendencia actual es: auténtico, regional, puro. Saber de dónde proviene, preferentemente comprado en el conocido carnicero del barrio y sin productos añadidos. Esa es la tendencia, completamente opuesta a la manipulación de productos de origen animal.”
Lo más íntimo
La gente no quiere que se hagan muchas transformaciones en los alimentos que consume. Post aclara: “Eso es lo más íntimo que haces: ponerte algo en la boca.” Sin embargo, agrega el profesor, con el enorme crecimiento demográfico mundial la carne artificial es la única opción. “Si luego de un tiempo no solo podemos hacer hamburguesas y embutidos sino también chuletas y bifes, espero que la carne artificial suplante a la producción actual. Aunque siempre habrá donde comprar carne natural como exquisitez.”