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20 July, 2011 - 13:25

Merkel, escéptica ante la Cumbre Europea

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"Sólo asistiré si realmente hay algo que decidir". Así de clara fue la canciller alemana Angela Merkel: en la cumbre de mañana jueves en Bruselas los líderes europeos deben tomar una decisión, a riesgo de quedar al borde de un abismo.
En caso que la reunión concluya sin resultados, el valor del euro podría derrumbarse. Los accionistas que perdieran su confianza en la moneda europea podrían buscar entonces refugio en el dólar estadounidense o el franco suizo. Pero, esto no parece preocupar al belga Paul de Graaauwe, economista y experto en el euro:
‘La buena noticia sería que el euro bajara de precio, dado que actualmente es muy caro. Sería un gran estímulo para las exportaciones de la eurozona. En mi opinión el euro puede bajar tranquilamente a 1,2 o 1,1 por dólar. Esta era la cotización que teníamos en los primeros años’.
Socios débiles
Un euro débil es bueno para las exportaciones, pero la caída de la eurozona – por la retirada de socios débiles como Grecia, España o Portugal – es una historia muy distinta.
Para los grandes fondos holandeses de pensiones, que invierten en empréstitos extranjeros, el daño no sería muy grande, calcula Michel van der Stee, analista del banco holandés Van Lanschot Bankiers:
‘Creo que si miramos hacia Portugal, Grecia o Irlanda la situación es mejor de lo que se podría esperar. Pero si hablamos de Italia, la situación cambia, los intereses son mucho mayores. Me temo que Italia es demasiado grande como para salvarla. La caída de Italia significaría el fin inmediato de la eurozona’.
[related-articles] Neuro
Los daños de una situación como la esbozada por Van der Stee serían incalculables, incluso si los países más sólidos intentaran un recomienzo con una nueva moneda noreuropea: el ‘neuro’.
Los socios débiles tendrían que retornar a sus antiguas monedas y devaluarlas fuertemente, para hacer más baratas sus exportaciones. Pero, su deuda externa seguiría siendo cobrada en viejos y caros euros. Reinstalados en sus ex monedas, abaratadas por la devaluación, estos países no estarían en condiciones de pagar su deuda extranjera. Este escenario conduciría, advierte Van der Stee, a una grave recesión económica.
Operación de rescate de Grecia
Bas Jacobs, catedrático de Economía y Finanzas Estatales de la Universidad Erasmo de Rotterdam, cree igualmente que el costo de la caída de la eurozona sería mucho mayor que cualquier operación de rescate económico de Grecia.
Los tres economistas sostienen que la condonación parcial de la deuda griega es una medida inevitable. Otra solución posible es la emisión de bonos o empréstitos de Estado europeos: la confianza en países fuertes de la eurozona como Alemania y Holanda garantizarían que estos ‘eurovalores’ tuvieran intereses bajos. Los socios más débiles podrían por lo tanto sacar provecho de ellos. Según Jacobs este tipo de solidaridad es inevitable para resolver la crisis.