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17 August, 2011 - 16:19

Eurogobierno: solución ficticia e inalcanzable

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Un gobierno económico para la eurozona, como lo proponen el presidente francés Nicolas Sarkozy y su homóloga alemana Angela Merkel, no es más que una ficción. Y una adaptación de la constitución nacional, necesaria para ese proyecto, es absolutamente impensable en Holanda. Los expertos descartan la idea de plano.

El economista político belga Paul de Graauwe es categórico. Si se tratara de un gobierno real o un ministerio, debería tomar decisiones sobre los ingresos fiscales y los gastos. Pero, en su opinión, no es eso, en absoluto, de lo que se trata cuando se habla de un “gobierno económico” tal como lo proponen los dos líderes europeos.
“Eso no tiene nada que ver con un euro-gobierno, más bien es un grupo de encuentro, y éste se dedicará a hablar sobre impuestos y gastos pero los gobierno nacionales seguirán tomando las decisiones.”

Presupuestos en orden
El plan de Sarkozy y Merkel es el enésimo intento de los líderes de gobierno europeos de armonizar mejor la política económica de los países de la zona euro. Sin embargo, las decisiones o las penas europeas no se pueden imponer desde la cúpula. La única propuesta en ese sentido es el plan para obligar a cada país a mantener su presupuesto en orden. Una obligación tal debería ser incorporada en la constitución de todos los estados miembros.
Sin embargo, en Holanda sería necesario para ello que el parlamento la apruebe con una mayoría de dos tercios. Luego de lo cual se deben convocar elecciones y un nuevo parlamento deberá autorizar la modificación constitucional nuevamente con una mayoría de dos tercios. Casper de Vries, catedrático de economía monetaria, considera que la probabilidad de que eso ocurra no es alta:
“No creo, por ejemplo, que el PVV (Partido de la Libertad) lo apruebe. Pero yo también me cuestiono sobre la conveniencia de tal medida. Porque de esta manera te estás colocando en una situación donde ya no hay ninguna libertad de movimiento. Inglaterra incurrió en enormes deudas en la Primera y Segunda Guerra mundial. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, tenían una deuda del 300 por ciento. Pero me alegro que lo hayan hecho porque, de otro modo, todavía estaríamos bajo el yugo nazi.”

Grandes objeciones
Además, el concepto de “gobierno económico” implica que se transfieren las facultades nacionales a Bruselas, lo cual no es exacto. También esa idea choca en estos momentos contra grandes objeciones entre los holandeses cuyo amor por Europa se ha enfriado considerablemente. Más aún, lo único que consigue es beneficiar a los que se oponen a la Europa unida.

Entonces ¿qué se debe hacer para dominar la crisis del euro? El economista holandés Alfred Kleinknecht apela principalmente a la responsabilidad de los países del Norte. En su opinión, los países de la zona sur del euro se hundieron en las deudas para financiar las importaciones provenientes de los países del norte, como Holanda y Alemania.

Exportación del desempleo
Los países del sur de Europa por sí mismos no podían exportar suficientemente al norte de Europa para costear sus importaciones. Holanda y Alemania deben su crecimiento económico y su baja cifra de desempleo, pues, en una parte a este desequilibrio en el balance comercial, concluye el economista holandés:
Kleinknecht: “No es correcto practicar una agresiva política de exportación que causa problemas en otros países, como si estuvieras exportando tus cifras de desempleo a Grecia o España. En ese sentido, sobre todo los holandeses y los alemanes deberían aprender a comportarse mejor si desean mantener el euro en pie.”

El economista Kleinknecht opina que Alemania y Holanda deberían poner límite a sus excedentes de exportación a países como Grecia, España o Portugal. Su colega De Vries considera más bien que la solución está en los propios países del sur. Por formar parte de la zona euro, ya no pueden devaluar su divisa para poder exportar con más facilidad.

[related-articles]Sin camino intermedio

O sea, deberán encontrar una manera controlada de rebajar los salarios y recortar los gastos innecesarios, advierte De Vries. Sólo así podrán reforzar su posición de competencia. Si un gobierno europeo verdaderamente federal no los puede obligar, entonces el mercado tendrá que hacerlo. No hay un camino intermedio, concluye De Vries.

Alfred Kleinknecht sí considera que hay una vía intermedia. Los países del sur de Europa salen del euro y comienzan nuevamente con una moneda propia, devaluada, el “euro del sur” o “sureuro”. Pero ese paso radical es demasiado drástico para Holanda porque, al fin de cuentas, todavía seguimos obteniendo buenas ganancias con nuestro comercio en toda la zona del euro.