Se cumple un año del hallazgo en una finca de Tamaulipas, México, de 72 inmigrantes centroamericanos asesinados. Una cuarta parte de los cadáveres no lograron ser identificados y el calvario para los sobrevivientes continúa.
Hace un año la noticia del descubrimiento, en un rancho de San Fernando de Tamaulipas, de los cuerpos sin vida de 58 hombres y 14 mujeres dio la vuelta al mundo. El hallazgo sacó a la luz lo que estaba sucediendo con los inmigrantes en tránsito hacia los Estados Unidos en esta zona fronteriza de México.
Las víctimas eran, en su mayoría, centroamericanos que intentaban alcanzar la frontera con los Estados Unidos, y que en esta parte final de su recorrido se toparon con integrantes de la banda mafiosa de Los Zetas. Los inmigrantes fueron asesinados por la espalda y posteriormente apilados y puestos a la intemperie. Uno de los sobrevivientes contó que habían sido secuestrados y que al negarse a pagar la extorsión o a colaborar con el grupo criminal, los delincuentes los masacraron.
La investigación
A un año de la masacre y a pesar de la atención mediática y de los 81 detenidos por el caso, poco se ha avanzado en la investigación y en la aplicación de justicia. Un mes después de haberse perpetrado el gobierno federal detuvo a 7 personas sospechosas de haber cometido el crimen. El portavoz del gobierno federal en materia de seguridad, Alejando Poiré declaró entonces que "Estas siete personas aseguradas en días recientes son presumiblemente parte de la estructura operativa de Los Zetas que llevó a cabo el homicidio de los 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, lo que se desprende entre otras cosas de sus declaraciones iniciales".
[related-articles]No obstante el presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, Raymundo Ramos cree que todo esto ha sido un operativo mediático del gobierno federal para mostrar resultados. “No creo que hayan sido detenidos los verdaderos responsables de esta masacre sino que fue un intento por silenciar las voces que reclamaban justicia, sobre todo las de los familiares. El gobierno federal detuvo personas a los que presentó como integrantes de un cartel y de ser los responsables de la masacre pero realmente ha sido muy poco claro el proceso de investigación de la Procuraduría General de la República y esto lo hacen con la intención de ocultar también el desinterés que durante muchos años tuvieron las autoridades por el tema migratorio”.
Al actual estado de impunidad en el caso, se suma los riesgos que corren los funcionarios de justicia que tienen que adelantar la investigación. A unos días de iniciadas las pesquisas, el cadáver de un investigador de la masacre fue hallado decapitado.
Los sobrevivientes
De las informaciones que se tienen hasta este momento, se cree que solo tres personas lograron sobrevivir a la masacre, aunque se especula que podría haber sobrevivido una mujer embarazada. La situación de seguridad de estas personas según denuncia Raymundo Ramos del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo es grave. “La información que tenemos es que estas personas podrían sufrir represalias por parte de los grupos criminales. Es evidente que su vida estaría en riesgo si rinden una declaración ante un ministerio público e incluso algunos, por protección, han decidido cambiar su sitio de residencia.”
Por su parte, el ecuatoriano que salvo su vida con heridas en el cuello y la cara le dijo a un canal de televisión que las promesas en salud, vivienda y alimentación hechas por su gobierno, no se han cumplido. Le manifestó además a un reportero de AP que quiere salir de Ecuador y que pedirá asilo a cualquier país del mundo.
Las fosas comunes sin descubrir
La masacre de Tamaulipas destapó ante la opinión pública una realidad que venían denunciando las organizaciones de inmigrantes y de derechos humanos en México. Nos referimos al secuestro, asesinato y extorsión de miles de personas en su recorrido hacia la frontera por parte de las mafias existentes en la zona. Se cree que aún quedan muchas fosas comunes por detectar pues según el Presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo “porque tenemos reportes de cientos de desaparecidos, no solamente migrantes sino también turistas que pasan por el estado de Tamaulipas”.
Una dolorosa realidad que volvió a mostrarse con toda su crudeza en el mismo lugar y 8 meses después, al ser hallados 193 cadáveres en diferentes fosas clandestinas.