Dos periodistas suecos planean ir a prisión por voluntad propia, para manifestar su solidaridad con tres colegas que se encuentran detenidos en el Cuerno de África. La acción tiene como objetivo llamar la atención sobre la vulnerabilidad de los periodistas en el mundo.
John Wirfält y Sara Murillo Cortes se dirigirán al centro penitenciario de Kronoberg, en la capital sueca de Estocolmo, para encarcelarse voluntariamente. Demandan que se tomen medidas por los casos del sueco-eritreo Dawit Isaak, detenido en Eritrea, y los suecos Martin Schibbye y Johan Persson en Etiopía. Los reporteros critican abiertamente al Gobierno de Suecia, por no hacer lo suficiente para lograr la liberación de sus colegas.
Dawit Isaak se encuentra detenido desde el 2001 en una prisión en Eritrea. Hasta ahora no se le ha sometido a juicio, y el Gobierno del país le acusa de traición al Estado. Los periodistas independientes Martin Schibbye y Johan Persson se encuentran en una prisión etíope acusados de terrorismo. Los dos fueron detenidos el pasado julio mientras realizaban una investigación sobre la empresa petrolera y minera sueca Lundin Petroleum.
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La situación de los profesionales de la información, tanto en Etiopía como en Eritrea, es deplorable. Desde los atentados de septiembre de 2001, ambos gobiernos han utilizado la legislación antiterrorista para realizar una limpieza de la oposición política. En Eritrea, varios ministros y ex generales, así como todos los directores de diarios, fueron encarcelados, y la prensa privada prohibida. La situación no ha hecho más que empeorar en la pasada década: completa ausencia de libertad de expresión, vigilancia constante de los periodistas, desapariciones forzadas, detenciones secretas. En la actualidad se encontrarían más de treinta reporteros encarcelados. Ya por cuatro años consecutivos, Eritrea encabeza la lista de los países con menos libertad de expresión en el mundo, según un informe de Reporteros sin Fronteras.
La situación en Etiopía no parece ser mucho mejor. Con las últimas detenciones, el número de periodistas encarcelados desde junio asciende a ocho. Nuevamente, el Gobierno apela a la legislación antiterrorista para acallar las pocas voces restantes de la oposición.
Manifestación física
Los acontecimientos internacionales de los pasados años han eclipsado los dramáticos desarrollos en el Cuerno de África. “Es importante escribir sobre el problema y denunciar la situación”, señala Johan Wirfält, “pero nos parece aún más efectivo si nos manifestamos físicamente”. La acción en Estocolmo se realizará antes del 15 de octubre, fecha en que se inicia el juicio contra los periodistas suecos en Etiopía. Los promotores de la acción cuentan con que más de 40 colegas se unirán a la protesta en el centro penitenciario de Estocolmo.