Yo, como muchos otros, he venido siguiendo los eventos en Libia desde la distancia, sentado expectante frente a mi computador para presenciar las celebraciones por la liberación que se produjeron en Bengasi la noche pasada. Pero lo que vi y escuché me dejaron una sensación tanto de decepción como de preocupación por el futuro del país.
Es verdad que Libia y el Consejo Nacional de Transición, CNT, necesita mucho más tiempo para recuperarse del sangriento conflicto de nueve meses, para no hablar de las cuatro décadas de la dictadura de Gadafi, pero el discurso de su presidente Mustafa Abdel Jalil deja muchas dudas y espacio para la perplejidad, no solamente por su contenido sino también por lo que no contiene.
Expresiones que faltan
Para comenzar, durante su discurso de 16 minutos, Abdelgalil no mencionó ninguna de las siguientes expresiones: democracia, traspaso pacífico de poderes, elecciones, libertad de expresión, separación de los poderes del Estado y reconstrucción del devastado país. En su lugar, en su primer discurso a un país liberado, sorprendió a su entusiasmado público anunciando que las restricciones legales a la poligamia en Libia no son islámicas y, por lo tanto, quedan inmediatamente abolidas.
Por supuesto no es ningún secreto que el papel del Islam en la Constitución libia y en su sistema legal es un punto álgido de debate político acerca del futuro del país. Y no es sorpresivo que Abdelgalil dejara claras sus preferencias de una Carta Fundamental basada en la Sharia, la ley islámica. Pero comenzar su discurso político en el momento oficial de la liberación con este detalle sobre la poligamia, es realmente raro, y plantea serias dudas sobre las prioridades del CNT.
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Otra mala señal es que las mujeres no estuvieron representadas en el podio en el momento del festival de liberación, a pesar de que miles de ellas estaban presentes entre el jubiloso público. Esperemos que éste no sea el comienzo de una marginalización oficial de las mujeres en la Libia del mañana.
Abdelgalil también señaló en su discurso improvisado que su país considerará el desarrollo de un sistema bancario alternativo islámico, libre de intereses prohibidos por la teología islámica. Este fue otro gesto innecesario y prematuro.
Libia necesita urgentemente gigantescas inversiones extranjeras y comercio exterior para rehabilitar el país y reparar el daño infligido por las tendencias aislacionistas y de confrontación de Gadafi. Este tipo de discurso no ayudará a Libia a ganarse la confianza de la comunidad internacional y hacerse acreedora de la tan necesitada buena voluntad de los inversores extranjeros.
Sospechoso silencio
El discurso de liberación dedicó una gran importancia, lógicamente, a la restauración de la ley, el orden y la estabilidad. Abdelgalil advirtió a los libios que no se dejaran llevar por la venganza y no se tomaran la justicia por sus propias manos, pero rehusó mencionar la brutal violación de la ley internacional que tuvo lugar después de la captura de Gadafi y de sus hijos: un crimen que se extiende como una sombra sobre la revolución libia.
En general, el tono de Abdelgalil fue paternalista. Un padre benevolente dirigiéndose a sus queridos hijos en un sermón lleno del argot religioso tradicional, en lugar de un ciudadano dirigiéndose a sus compatriotas frente a la perspectiva de aunar fuerzas para reconstruir el país. La ausencia de Mahmoud Gabril, el liberal, educado en Occidente, presidente del Comité Ejecutivo del CNT, llamó poderosamente la atención. Gabril ya había anunciado que renunciaría a su cargo y cualquier otra posición de gobierno, el día que Libia fuera completamente liberada de Gadafi.
Por supuesto, es demasiado temprano para sacar cualquier conclusión. Todavía hay tiempo para que el CNT ofrezca a los ciudadanos libios nuevas y bien sopesadas proposiciones para sus reales problemas y preocupaciones. Espero que lo hagan.