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28 November, 2011 - 13:24

Egipto: elecciones en un país dividido

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El clima político cambia en Egipto como las estaciones del año. La Primavera Árabe ha dado paso a un helado Invierno Árabe. La plaza Tahrir, donde el régimen del ex presidente Mubarak gustaba de mostrar su fuerza, se convirtió primero en el epicentro de la protesta en su contra y ahora del descontento con los militares en el poder. Recientemente han muerto por lo menos 40 personas y los líderes opositores sostienen que el Ejército ha traicionado la revolución.

Sin embargo, el cuadro completo es más complejo. Radio Nederland Wereldomroep y la Universidad Libre de Ámsterdam, en estrecha colaboración con politólogos egipcios, abrió en Internet una ‘Brújula Electoral’ las elecciones que comienzan hoy t se extenderán durante toda la semana. Este sitio ayuda a los votantes a encontrar el partido que mejor refleja su opinión. A los visitantes de Vote Compass Egypt (masr.bosala.org) se les preguntaba por la confianza que tenían en las instituciones nacionales: el Ejército, la policía, los jueces, el gobierno, los partidos políticos, los líderes religiosos, los empresarios, los medios de comunicación estatales y los privados. Las respuestas muestran que los egipcios están profundamente divididos a la hora de señalar las instituciones que podrían traer estabilidad y progreso al país. 

Apoyo a las fuerzas de seguridad
A pesar de las masivas protestas en la Plaza Tahrir, los militares cuentan con un amplio apoyo popular. Más del 40 por ciento de los egipcios que consultaron la ‘Brújula Electoral’ aprueba la intervención de los militares para restablecer el orden, mientras que un 50 por ciento no quiere que los uniformados intervengan en política. Los resultados muestran también que la mitad de los consultados tiene confianza en la policía. Aquí también vemos una profunda división entre quienes consideran que las fuerzas de seguridad han perdido su legitimidad y quienes confían en policías y militares como restauradores del orden social y encargados de mantenerlo.                                                            Brújula                     

Institución Confianza (%) Desconfianza (%)
Policía   50,4 48,7 
Gobierno   47,9  51,2 
Judicatura   79,5 18,8 
Partidos políticos   59,5 38,2 
Empresarios   48,4  47,9 
Medios estatales   38,8  60.0 
Medios privados   62,5 36,7
Militares   39,4  50,8 

La judicatura es la única institución que cuenta con una aprobación cercana al 80 por ciento. Por lo mismo, un comité electoral formado por jueces independientes es clave para el buen resultado de las elecciones. La presencia de jueces en todos los lugares de votación es igualmente crucial.

Hay una marcada diferencia entre la confianza que despiertan los medios de información estatales y privados. Los egipcios que rellenaron la ‘Brújula Electoral’ tienen poca fe en los medios estatales, mientras que más del 60 por ciento muestra confianza en el periodismo privado. El apoyo a este nuevo escenario de los medios de prensa egipcios, con un aumento de la prensa independiente, es una señal democrática positiva.

Confianza religiosa
Los egipcios se muestran profundamente divididos sobre la fiabilidad de las instituciones políticas, pero sus líderes religiosos y las organizaciones de caridad les merecen amplia confianza. Esta es otra señal del éxito de los partidos islamistas. A la vez, la popularidad de los movimientos islamistas causa tensiones sociales.                                                

La minoría cristiana copta (cerca de un 10 por ciento de la población egipcia) está particularmente inquieta con la llegada de los islamistas a la política nacional. En los desórdenes de hace algunas semanas fueron asesinados varios coptos y hubo quienes sugirieron que los militares participaron directamente en estos ataques anti cristianos.

Si la amplia confianza en los líderes islamistas se traduce en el control del gobierno por parte de los partidos islamistas, la confianza de los egipcios en sus instituciones políticas podría quedar todavía más en entredicho. Las profundas divisiones podrían acentuarse, en caso que el poder sea transferido a las manos de los líderes islamistas que tienen su propia manera de entender el ejercicio del poder político. Un país en el que las instituciones políticas son continuamente cuestionadas y objeto de desconfianza no podrá transformarse nunca en una democracia estable.

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