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12 December, 2011 - 11:15

En Moscú la paciencia se ha agotado

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“Despreciable mentiroso”, es una de las miles de reacciones después de la última entrada de Dimitri Medvedev en Facebook. El presidente ruso anunció el domingo por la noche a través de medios sociales que se llevaría a cabo una investigación por posible fraude durante las recientes elecciones. Un día antes, 50.000 personas salieron a las calles en Moscú; su confianza en la política ha descendido a cero.
No solamente fue la manifestación más masiva de los últimos 20 años, fue especialmente un acontecimiento espontáneo, a diferencia de las férreamente organizadas manifestaciones multitudinarias en las que jóvenes pagados son llevados en buses para que demuestren su adhesión al primer ministro Putin y al presidente Medvedev.
El enorme fraude electoral durante las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre fue para muchos de los participantes en la manifestación del sábado solamente la gota que derramó el vaso. Hubo muchas más expresiones espontáneas de indignación sobre el curso que ha tomado Rusia bajo Vladimir Putin.
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Por ejemplo, Aljona Romanenko, una de las muchas jóvenes en la multitud. Estudia relaciones internacionales en un prestigioso instituto. Junto con sus compañeros estudiantes porte rosas y crisantemos blancos.
“Noventa por ciento de mis amigos ha dicho que vendrá hoy a participar en la manifestación”, dice Aljona. “Nuestra educación nos lleva a ser leales a las autoridades actuales, pero tenemos mucho apoyo de nuestros docentes, lo que agradecemos mucho. Llevamos flores con nosotros porque queremos dejar en claro que hemos venido con propósitos pacíficos. No queremos sangre, no tenemos intención de atacar a nadie.”
Muchos de sus amigos quieren irse de Rusia, pero Aljona no. Ella quiere vivir y trabajar en su patria pero bajo un régimen que escuche al pueblo. La manifestación le da esperanzas: “La gente entiende que posiblemente tenga sentido salir a las calles. Quizás algo haya cambiado en las cabezas de los que gobiernan nuestras vidas. Que ya no pueden cerrar los ojos y pretender que no hay decenas de miles de personas protestando en las calles.”
Atmósfera de los 90
Poco más allá, Vladimir Sidorov de 72 años, mira satisfecho. “Hay muchos jóvenes y la juventud está optimista. No deben cejar. Yo vine aquí por la esperanza. En los años noventa también fui a manifestaciones y ya he estado anteriormente en este lugar. La atmósfera de hoy recuerda a la de entonces.” Sidorov considera el fraude electoral como humillante. “Los mismos presidentes de mesa de votación depositaron votos falsos en las urnas. El fraude electoral debe ser aclarado en los tribunales. Si vuelve a haber una manifestación, seguro que vengo de nuevo.”
También Maria Pjatina, de 53 años, participó hace veinte años en manifestaciones contra el régimen comunista de entonces, y para ella también la paciencia se terminó. “Yo me enteré de estas manifestaciones por internet y por la radio. En la vida de toda persona hay momentos en que la paciencia se agota. Teníamos la esperanza de que, poco a poco, las cosas mejoraran y se volvieran más honestas en nuestro país. Esa esperanza en un momento dado se esfumó. Por eso apoyo a la juventud.”
Maria sabe que su hijo también ha venido a la protesta. En los años noventa también estaba, pero entonces en un coche cuna. “Ahora él también tiene suficiente con las mentiras. Es repugnante y vergonzoso.”